Con trabajo en olería, crió 10 hijos

Juan Genaro Fernández manipula un ladrillo que luego ingresará al horno para su cocción.Aldo Rojas

El duro trabajo de olero permitió a Juan Genaro Fernández (73), más conocido como Pipoca, criar junto a su esposa a un total de 10 hijos. Espera que las generaciones actuales de padres puedan inculcar nuevamente a sus hijos los valores y también la cultura paraguaya.

Nacido en la isla Chaco’i, ubicada frente al antiguo puerto de Concepción, Pipoca Fernández trabajó de joven en estancias situadas en el Chaco paraguayo. Al volver del Chaco, empezó a trabajar como albañil en la ciudad de Concepción.

Después de un tiempo tuvo la propuesta de ir a trabajar en la construcción de la Itaipú Binacional, fue hasta el este del país por un año y medio.

La crecida del río Paraguay de 1979 afectó a la isla Chaco’i, la casa donde vivía su madre fue tomada por el agua. Esa situación lo obligó a retornar al norte.

En las calles del barrio San Josè Olero es común ver a "Pipoca" Fernández reocrrer en su bicicleta .

Una de sus hermanas trabajaba en la Pastoral Social de la Diócesis de Concepción; el obispo era Aníbal Maricevich Fleitas. En esa época la Iglesia Católica mandaba construir casas a personas de escasos recursos, uno de los encargados de esas obras era Pipoca Fernández.

Luego pasó a ser el encargado de una olería ubicada en el sector norte de la ciudad de Concepción, desde entonces, año 1988, trabaja como olero. Este trabajo le permitió criar a sus hijos, 5 varones y 5 mujeres.

El trabajo duro en la olería sirvió a Juan Genaro Fernández para poder criar a sus 10 hijos.

El humilde trabajador espera que la nueva generación de padres puedan educar a sus hijos en los valores y que hagan conocer a sus descendientes la cultura paraguaya.

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