Nacido en la isla Chaco’i, ubicada frente al antiguo puerto de Concepción, Pipoca Fernández trabajó de joven en estancias situadas en el Chaco paraguayo. Al volver del Chaco, empezó a trabajar como albañil en la ciudad de Concepción.
Después de un tiempo tuvo la propuesta de ir a trabajar en la construcción de la Itaipú Binacional, fue hasta el este del país por un año y medio.
La crecida del río Paraguay de 1979 afectó a la isla Chaco’i, la casa donde vivía su madre fue tomada por el agua. Esa situación lo obligó a retornar al norte.

Una de sus hermanas trabajaba en la Pastoral Social de la Diócesis de Concepción; el obispo era Aníbal Maricevich Fleitas. En esa época la Iglesia Católica mandaba construir casas a personas de escasos recursos, uno de los encargados de esas obras era Pipoca Fernández.
Luego pasó a ser el encargado de una olería ubicada en el sector norte de la ciudad de Concepción, desde entonces, año 1988, trabaja como olero. Este trabajo le permitió criar a sus hijos, 5 varones y 5 mujeres.

El humilde trabajador espera que la nueva generación de padres puedan educar a sus hijos en los valores y que hagan conocer a sus descendientes la cultura paraguaya.
