Con el inicio oficial del invierno, los hospitales pediátricos del país ya sienten el impacto de las bajas temperaturas. En el Hospital General Pediátrico Niños de Acosta Ñu, los cuadros respiratorios se convirtieron en el denominador común de la atención médica, alcanzando cifras de ocupación preocupantes.
El doctor Héctor Castro, director de la institución, señaló que en las últimas semanas se percibe un aumento sostenido en la demanda. “Tanto en las urgencias como en las consultas ambulatorias, y en la parte de internación hemos superado ya el 60% de ocupación por cuadros respiratorios”, precisó, detallando que el hospital se encuentra actualmente con una tasa de ocupación general del 95% de sus 158 camas de internación.
Ante este escenario, el centro asistencial de referencia nacional tiene que agilizar la rotación de camas, evaluando altas tempranas o derivaciones a las comunidades de origen en el interior del país para garantizar la disponibilidad a pacientes críticos.
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Los virus más frecuentes y el peligro de la influenza
Según el director, la mayor proporción de pacientes afectados se concentra en niños en edad preescolar y lactantes, seguidos por escolares y adolescentes. Los virus de mayor circulación detectados en el hospital son el rinovirus y la influenza.
Respecto a este último, el doctor Castro señaló la ausencia de inmunización. “Estamos teniendo varios casos de influenza que se internan y que incluso ingresan a la terapia intensiva, donde el denominador común es la falta de vacunación”.
El médico explicó que los pacientes que ingresan por estas complicaciones presentan un perfil de virulencia importante, requiriendo medicación de sostén, hidratación profunda y apoyo de oxígeno.
En contraposición a la situación de la influenza, Castro destacó el nulo impacto que está teniendo el Virus Sincitial Respiratorio (VSR) en cuanto a mortalidad, gracias a la introducción de la inmunización con Nirsevimab.
“No hemos tenido el año pasado ni hasta ahora este año ningún fallecido por virus sincitial respiratorio gracias a esta inmunización que se aplica a los recién nacidos al alta de la maternidad”, celebró.
Apuntó que existe una alta adherencia de los padres en los primeros meses de vida del bebé, pero lamentó que “cuando va aumentando la edad del niño, los padres como que nos relajamos más o postergamos la vacunación (contra la influenza)”.
¿Qué cuidados aplicar para prevenir contagios y cuadros graves?
El profesional instó a la ciudadanía a no relajar las medidas de prevención para evitar saturar el sistema y, fundamentalmente, proteger la salud de los niños. Entre las recomendaciones principales, el doctor Castro enfatizó:
- Evitar la escuela si hay síntomas: si un niño presenta síntomas respiratorios no debe asistir a clases, ya que el ambiente escolar facilita la propagación.
- Consulta precoz y no automedicar: el diagnóstico a tiempo evita que un cuadro leve termine en terapia intensiva, especialmente en pacientes derivados del interior que suelen llegar ya con complicaciones graves.
- Higiene y protección: mantener el lavado de manos constante (el ser humano se toca la cara más de 300 veces al día sin darse cuenta) y usar tapabocas en ambientes cerrados si se presentan síntomas.
- Cuidar el sistema inmune con el sueño: el solsticio de invierno trae días más cortos y noches más largas. Castro recomendó apagar pantallas (celulares, tablets, TV) temprano a la noche para no alterar el ritmo circadiano y el sistema inmune. Asimismo, sugirió encender bien las luces al despertarlos para sacarlos del letargo antes de ir a la escuela.
- Alimentación e hidratación: priorizar el agua por sobre las bebidas azucaradas e incorporar líquidos tibios como leche o caldos.
- Abrigo en capas: el doctor Castro recomendó vestir a los niños “en capas” (remera, camisa, suéter y campera, además de bufanda para proteger la nariz y boca del viento frío). Esto permite retirar prendas fácilmente al pasar de un ambiente frío a uno cálido, evitando cambios bruscos de temperatura.