12 de julio de 2026

El director del Hospital Pediátrico Niños de Acosta Ñu, Héctor Castro, presentó un preocupante balance del primer semestre, con cifras bastante alarmantes en cuanto a la salud mental infantil. Solo este año ese servicio registró 5.600 consultas, principalmente por cuadros de depresión y ansiedad. Además, el hospital recibe al menos una denuncia diaria de abuso sexual.

Cuatro pacientes pediátricos del Hospital Pediátrico Niños de Acosta Ñu dependen de la donación de un corazón para ser trasplantados. Se trata de niños de 3, 9, 10 y 16 años, quienes son monitoreados de forma permanente por especialistas del Departamento de Cardiología.

El Hospital Pediátrico Niños de Acosta Ñu informó acerca del alta médica de un adolescente de 15 años que permaneció en estado crítico por una miocardiopatía dilatada severa. El paciente logró sobrevivir gracias a un trasplante cardíaco realizado hace 37 días, luego de haber estado conectado durante 21 días a un corazón artificial.

Liam de Jesús Bogarín Aguilera, quien nació prematuro con apenas un kilogramo, enfrenta un largo y costoso proceso médico para recuperar sus vías respiratorias. Su familia apela a la solidaridad ciudadana para cubrir estudios, terapias y procedimientos médicos. Los tratamientos médicos son realizados en el Hospital Pediátrico Niños de Acosta Ñu.
El penoso testimonio del doctor Diego Gamarra, coordinador de Terapia Intensiva del Hospital Pediátrico Niños de Acosta Ñu, refleja el dramático estado de la salud pública. Según dijo, en los últimos meses hubo allí una inédita reducción de la disponibilidad de insumos y medicamentos, debida a las trabas burocráticas del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), que obligan a reprogramar procedimientos y retrasar cirugías. Es más: como a muchos profesionales se les adeudan salarios desde 2025, “lo que se está viviendo ahora (...) es mucho más duro que lo que se vivió en Gobiernos anteriores”, aunque también bajo ellos la sanidad haya sido “muy postergada”. El citado médico puso el dedo en la llaga al afirmar que “las carencias de salud están subsidiando el despilfarro en otras áreas del Estado”.