Sobrevivientes de una masacre

En el año 2019 los indígenas aché en Yby Pyta, Canindeyú habían advertido que utilizarían sus arcos y flechas para desalojar a los campesinos que invadieron parte de la Finca 470 si el Estado no actuaba.Diego Peralbo

En las décadas del ´50 y ´60 eran cazados como animales para apoderarse de su territorio. Hoy, reasentados en seis comunidades, los indígenas Aché, son ejemplos de superación. Lograron el autoconsumo. Sus jóvenes estudian y se capacitan para trabajar. Ellos no conocen la mendicancia. Uno de estos asentamientos, Chupapou, en la ciudad de Ygatimí (Canindeyú), cumplió 48 años y ayer culminaron tres días de celebraciones.

Históricamente los Aché abarcaban una franja que comenzaba en el departamento de Caaguazú, pasaba por Guairá hasta Caazapá. Allá por 1950 eran montes.

Ya en época de la dictadura (1954-1989), a la par de la explotación maderera, comenzó la caza de los indígenas aché, que no aceptaban la destrucción de sus montes.

Los guerreros Aché cuando se levantaron contra supuestos campesinos invasores de sus tierras.

Se defendieron con sus poderosos arcos y flecha, pero los fusiles de los invasores eran más efectivos y poderosos. Además de la madera, las tierras vírgenes, estaban en la ambición de los colonizadores.

Las crónicas de aquellos tiempos indicaban que se organizaban verdaderas cacerías para aniquilarlos.

Margarita Miwuangi (presidenta del Indi, durante el gobierno de Lugo), siendo niña fue vendida como mercadería y una vez adulta, decidió volver a con sus congéneres.

Los ancianos Aché relataban que los cazadores penetraban en los montes y atropellaban a grupos de nativos. Muchos murieron en el lugar, otros escaparon, y los acorralados, trepaban a los árboles como monos para esconderse. Cuando eran ubicados, y al negarse a entregarse, se lanzaban de lo más alto, para morir en el suelo.

Los aché defienden su territorio con sus temibles arcos y flechas.

Así perdían los montes y su territorio. Marciano Chevugi, nos dijo que esa época eran unos tres mil nativos. Ya en la década de ´60, quienes lograron reagruparse, seguían siendo cazados, esta vez por los pequeños ganaderos. Estos nativos creían que sus animales eran de todos y mataban para alimentarse.

La masacre de los Aché llegó a la Naciones Unidas y esta instancia obligó a la dictadura a encontrar una solución a este drama. Según Chevugi, sus antepasados quedaron diezmados, mucho murieron cazados, otros no se adaptaron a la nueva realidad, y también murieron de gripe.

Comunidades

Hoy son seis comunidades (Chupapou, Ypetimi, Arroyo Bandera, Puerto Barra, Cerro Morotí y Kuetyvy) autoabastecidos, que trabajan y con deseos de superación. Los miembros de esta comunidad no mendigan.

Sus jóvenes estudian y se capacitan, porque la realidad ya es otra, nos dijo Chevugi. Ayer culminaron tres días de celebraciones por el 48° aniversario de Chupapou, un ejemplo de superación, que no escapa a la invasión campesina.

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