Durante el acto en el que recibió la Orden Nacional al Mérito “Comuneros”, distinción propuesta por la diputada Johanna Ortega, Ricardo Flecha usó el espacio para pronunciar un mensaje directo a la clase política. Tras agradecer el homenaje, dedicó el reconocimiento a las voces anónimas y a los sectores sociales históricos: los campesinos, estudiantes, maestros y trabajadores de la salud que aún esperan ser escuchados por el Estado.
“Ya no queremos indolencia e ignominia de las autoridades hacia el pueblo”, dijo el músico desde el atril. Exigió que el sistema judicial deje de castigar únicamente a los más vulnerables, pidiendo “que la Justicia por fin sea justa y que no beneficie solo a los poderosos mordiendo solo a los descalzos, como las serpientes”.
Durante su alocución, Flecha remarcó los flagelos estructurales que azotan a las instituciones del país y afirmó que el mayor acto revolucionario ante estos “vertiginosos, fríos y crueles tiempos” está constituido por el “amor, la solidaridad y la decencia”.
“Amar es defender al oprimido, al excluido. Amar es tomar partido ante las injusticias, los abusos, los despilfarros, los vaciamientos del tejido ético y moral, los copamientos de poder, la corrupción desmedida y la desgracia más grande: la impunidad. Amar es servir, es defender la alegría y la honra de ser un pueblo con infinitas virtudes y riquezas, actualmente ultrajadas y saqueadas por unos pocos indecentes que decididos, hambrientos y sedientos caminan insaciables y sin pudor a tomar todo lo que les dejemos tomar”, pronunció el artista.
Con los parlamentarios como oyentes, también advirtió sobre la criminalidad infiltrada en el Estado: “Todavía luchamos por una patria donde no tenga espacio la narcopolítica, que corrompe desde adentro a las instituciones y siembra miedo donde debería haber justicia”.
En la misma línea, repudió el prebendarismo estatal, afirmando que aún canta por una nación sin clientelismo, un mal que, según sus palabras, “cambia dignidad por favores y convierte al ciudadano en rehén en lugar de saberse dueño de su destino”.
“Un país que canta su historia es más difícil de engañar”
En otro tramo de su discurso, Flecha lamentó el abandono que sufren los pensadores y creadores en todos los niveles y enfatizó que “el arte es mucho más que entretenimiento”. Subrayó la importancia del arte popular como pilar de la República, asegurando que “no hay democracia fuerte sin una cultura que le dé raíces al pueblo”.
“Un país que canta su propia historia es un país más difícil de engañar. Por eso digo con firmeza: fortalecer la cultura, a nuestros músicos, a nuestros artistas populares, es fortalecer la democracia misma”, reflexionó.
Finalmente, rindió homenaje al creador de la guarania, José Asunción Flores, a quien recordó como “un paraguayo de estatura moral inmensa”. Concluyó su intervención reafirmando su compromiso de seguir trabajando por la cultura y aprendiendo de las nuevas generaciones de jóvenes que “abrazan, aman, interpelan y sueñan con un país más justo, más digno y más inclusivo”.
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