El 17 de septiembre de 1980 Anastasio Somoza, exdictador de Nicaragua exiliado a nuestro país que vivía bajo la protección de la dictadura de Alfredo Stroessner, fue asesinado de un bazucazo en un atentado realizado por integrantes del Ejército Revolucionario del Pueblo, organización guerrillera de Argentina de la época.
Este atentado no solamente acabó con la vida del dictador, sino también derribó la idea instalada por la dictadura stronista que presumía de que tenía la capital más segura de la región.
En el archivo de SNT Cerro Corá, una de las vecinas y testigo del atentado relató cómo escucharon un estruendo, un tiroteo que describe como “de película” y bombas que intercambiaban entre un vehículo y otro.
“Según mi muchacha, parece que unos cuantos autos le perseguían al coche blanco este, y después vino una bomba, mire que parecía que el mundo se desplomaba. Una lluvia de vidrios que creímos que los vidrios de la casa, lógicamente, todas las casas de todas las casas se habían roto, porque fue en nuestro patio interior, una lluvia de vidrios. Y después, inclusive, ahora hay una está todo nuestro jardín, está todo regado de partes internas, digamos, de las víctimas”, dijo en entrevista con el medio.
Lea más: Video: cronología del golpe que terminó con la dictadura de Stroessner
“Espectáculo dantesco”
Uno de los cronistas de televisión que relató el momento en que allegados de Somoza llegaron hasta la escena del atentado, describe en la transmisión que estaban ante un “espectáculo realmente dantesco”.
“Es imposible acercarse a la señora que acaba de llegar en estos momentos. Indudablemente, faltan las palabras para poder describir lo que se está viviendo aquí en medio de la calle”, dice otra de las cronistas durante la cobertura del atentado.
Anastasio Somoza contaba con una importante custodia de la policía stronista y escoltado por la misma, iba por la entonces avenida Generalísimo Santos de Asunción (hoy avenida España) seguido de cerca por sus atacantes que iban en otro vehículo. Tras ser atacado de varios disparos y con el bazucazo, Julio Troche, fotógrafo, quien estaba en un evento cerca, tomó su equipo fotográfico y fue hasta el lugar del atentado.
“Me levanté medio tipo 9:00 y 9:30. Comienzo a manipular (la cámara), porque se casaba esa noche mi hermana acá en el Centenario, una de mis hermanas. Ahí salgo raudamente y observo en el momento que una Chevrolet se instala en el semáforo al lado de un Mercedes blanco. Los disparos pero sin parar, tac tac tac tac tac de un F-16”, relató en conversación con nuestro medio.
Lea más: Hace 42 años silenciaban a ABC Color: No al olvido
Ataque duró solo 10 minutos
En total, Julio tomó 72 fotografías con los dos rollos que tenía, todas a color, del atentado contra Somoza, siendo el primer registro del hecho histórico que sacudió la estructura de la dictadura stronista. Además, mencionó que vio a Hugo Alfredo Iruzún, alias Capitán Santiago, único capturado por el atentado y quien falleció a raíz de torturas recibidas por la policía bajo custodia.
“Desde ahí fue uno de los tiros más importantes que en el Mundial de fútbol no se ha visto, que fue la puntería del bazuca y que pueda ingresar en el ventilete derecho del Mercedes-Benz. La puntería de este señor también es sensacional en pegarle al chofer (...) vuelve a bajar Iruzún, estaba en la parte trasera de esa camioneta vetusta Chevrolet a nafta, que se recalentaba toda, brasilera de esa época, y yo escucho en argentino, ‘subite ya, vamos ya, vamos ya’ y vuelve a vaciarle (el arma) otra vez en la panza”, relató.
Según recordó Troche, el ataque duró apenas 10 minutos y contó cómo el caos se materializó frente a sus ojos, con disparos y fuego que convirtieron a la hoy avenida España de Asunción en un escenario de guerra.
“El vehículo queda ya aquí. Ya Gallardo está desparramado acá. Vuelve Iruzún, la camioneta ahí humeando ya, ‘es suficiente’, vuelve otra vez. Cae, vuelve a descargar otra vez las armas, cosa que ya duró un tiempo importante, más el estupor de la gente de la Coca-Cola observando. Entonces, ya era un mercado”, refirió.
Lea más: Presidente de la Aneaes reivindica la dictadura de Stroessner
La persecusión a Julio
Ya que Julio fue el primer reportero gráfico, en pocos días sus contratos comerciales se esfumaron y las puertas del Instituto de Previsión Social (IPS) se cerraron para él, a raíz de la persecusión de la que fue víctima por parte del régimen stronista, lo que le obligó a mudarse de Asunción.
“Si usted tiene alguna actividad que tenga que vender medicamentos a IPS o lo que sea, automáticamente se le va a ser cercenado. ¿Y por qué? Porque le ha perjudicado y le ha molestado al general. ¿Por qué? Porque cayó el sistema de inteligencia, que era lo más grande que tenía Stroessner”, indicó.
Las fotos de Troche se convirtieron en la única prueba a color de la vulnerabilidad de las dictaduras de la región. Julio destacó que hasta hoy día quiere pensar que tiene en venta el paquete fotográfico más caro de la historia paraguaya, ya que recibió entre US$ 28.000, casi US$ 30.000 por el mismo.
La dictadura en todo momento buscó borrar las fotos, ya que las mismas forman parte de un registro de un quiebre político y una prueba que evidenció la vulnerabilidad del poder absoluto en la región.