La patrona de la ciudad lució sencilla durante la misa presidida por el obispo de la Diócesis de San Lorenzo, monseñor Joaquín Robledo. Luego de la misa, en una carroza adornada de flores en tonos rosa y con bordados en ñandutí en rosado y blanco, fue llevada en procesión por las principales calles de la ciudad.
Mons. Joaquín Hermes Robledo, durante la homilía, resaltó que la Iglesia Católica en Paraguay declaró el 2026 como “Año del bien común”. Reflexionó ante los feligreses acerca de la importancia del bien común en la sociedad.
Mensaje enfocado en el bien común
“El Concilio Vaticano II afirma que el bien común es el conjunto de condiciones de la vida social que permiten a los individuos y a los grupos alcanzar su propia perfección”, refirió el pastor católico.
“Evita la permanencia de los intereses particulares de un grupo o partido y el populismo. El simple deseo de permanecer en el poder. Al contrario, el bien común invita a servir a los demás, en particular a los más débiles, de los más indefensos”, reflexionó el obispo.
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Señaló que también significa el desarrollo de las personas y que implica también la paz, la estabilidad, la seguridad de un orden justo.
“Hay tanta inseguridad; lamentablemente hay violencia, hay crímenes, y eso es un atentado contra los derechos, contra la dignidad de las personas”, expresó el prelado.
Resaltó que todas las personas merecen ser respetadas y que un gobierno debe garantizar el bienestar de la población.
“Se supone que las autoridades garantizan por medios honestos la seguridad de la sociedad y el fin de sus sufrimientos”, finalizó su homilía.
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Al término de la misa, los feligreses fueron invitados a acompañar la procesión de la sagrada imagen de la Virgen del Rosario, que fue llevada a pulso desde el altar hasta la calle por varios hombres hasta subirla a su carroza.
Durante el recorrido, niñas bailarinas vestidas de color rosado y con pañoletas en las manos abrieron paso a la procesión, que fue acompañada por los feligreses, hombres y mujeres de distintas edades.
Testimonio de fe a Nuestra Señora del Rosario
Los fieles expresaron una ferviente devoción hacia Nuestra Señora del Rosario. Un ejemplo es la familia de la niña Irina Rodríguez, que prometió vestirla con un vestido similar al que luce este miércoles la Virgen como promesa por la gracia que reciben por la salud de la pequeña.
Los familiares de la pequeña Irina relataron que al nacer ingresó a Terapia Intensiva, debido a un problema en sus riñones. Aunque sigue en tratamiento, ella cada año visita a la Madre de Dios, enfundada en un vestido rosado pálido, hecho con preciosos dechados de ñandutí, emulando a la protectora de los itaugüeños.