Tras los desbordes que provocaron cortes de caminos rurales en distintos puntos del departamento, el río Jejuí comenzó a bajar su nivel, al igual que el río Aguaraymí, que en los últimos días también experimenta un descenso. Sin embargo, las inundaciones dejaron consecuencias económicas para los oleros de Tacuatí, Nueva Germania, Santa Rosa del Aguaray y San Pedro de Ycuamandyyú. En tanto, en sectores de San Pablo, San Pedro de Ycuamandyyú y Puerto Antequera, especialmente en Puerto’i, Angelita y Poroto, todavía persisten las dificultades ocasionadas por el desborde del Jejuí.
En la compañía Poroto, distrito de Puerto Antequera, los pobladores se organizan para limpiar los alrededores de los tendidos eléctricos y prepararse ante posibles inundaciones. El docente Freddy Brítez explicó que la comunidad trabaja de manera conjunta y que los padres de la escuela también se suman a las tareas de limpieza. No obstante, manifestó su preocupación por la falta de caminos en condiciones y de acompañamiento de las autoridades.
“Trabajamos como comunidad en general; desde la escuela, los padres también se unen al trabajo de limpieza, pero nuestros caminos están en mal estado y, si llega a desbordar e inundar casas, no tendremos poder de respuesta. De parte de las autoridades no existe ni visita”, expresó el docente.
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Por su parte, el río Paraguay registró un descenso de cuatro centímetros y se ubicó en 2,96 metros en Puerto Antequera, según los datos proporcionados. La disminución genera alivio entre los ribereños, aunque se mantienen atentos a la evolución del cauce y a las próximas precipitaciones, ante la posibilidad de que el nivel vuelva a aumentar.
La situación también repercute en el sector pesquero. El precio del pacú y del surubí bajó de G. 60.000 a entre G. 40.000 y G. 45.000 por kilo, debido a la mayor disponibilidad de pescado en el mercado. El intendente de Puerto Antequera, Fernando Santacruz (ANR), señaló que esta reducción afecta los ingresos de los trabajadores del sector.
“Baja el precio del pescado y eso afecta también el trabajo e ingreso de los pescadores”, manifestó Santacruz, quien se encuentra en la etapa final de su administración municipal, que será entregada al intendente electo Abel Brítez (PLRA).
El jefe comunal explicó que la Municipalidad está cerrando los trámites administrativos para el traspaso de mando y actualmente no cuenta con recursos para brindar asistencia. Si bien reconoció que la situación todavía no es crítica, consideró necesario mantener las acciones preventivas acordadas en el distrito y dejar el plan de trabajo a las nuevas autoridades.
A las dificultades provocadas por las crecidas se suma el deterioro de los caminos rurales y de las rutas PY08 y PY22, además del mal estado de las calles de San Pedro de Ycuamandyyú. Estas condiciones complican el desplazamiento de los pobladores y podrían dificultar la asistencia a las comunidades en caso de nuevas inundaciones.
El panorama mantiene en alerta a las autoridades y a los habitantes del segundo departamento ante los posibles efectos del fenómeno climático El Niño. Desde la Junta Departamental se plantea declarar una emergencia departamental para afrontar las consecuencias de las lluvias y las inundaciones, mientras que municipios y Gobernación advierten sobre las limitaciones presupuestarias para responder a las necesidades de la población.