21 de julio de 2026

El regreso de El Niño añadió una nueva fuente de incertidumbre para América Latina y el Caribe (ALC) durante el segundo semestre de 2026. El fenómeno no solo modifica las lluvias y las temperaturas: sus efectos pueden alcanzar la producción agropecuaria, la pesca, la generación hidroeléctrica, el transporte y la infraestructura. Cuando esas alteraciones reducen la oferta de bienes esenciales, el impacto puede trasladarse a la inflación y condicionar las decisiones de los bancos centrales.


Un nuevo informe de la OMM anticipa que La Niña podría resurgir en septiembre, afectando el clima global mientras las temperaturas se mantendrán por encima de la media. ¿Estamos listos para enfrentar las repercusiones de este fenómeno?

SANTA ROSA. Dpto. de Misiones. La dirigente social y productora de la compañía San Francisco, Marta Pavón, señaló que el temporal registrado el domingo último destruyó plantaciones de mandioca. Aproximadamente 300 familias que dependen del rubro para el sustento resultaron perjudicadas.

Más allá del riesgo que representa la instauración del fenómeno La Niña en este primer trimestre del año, la campaña agrícola ya enfrenta numerosos desafíos debido a la crisis vigente por déficit de lluvias. Las proyecciones climáticas para los próximos meses no son alentadoras, según la Dirección de Meteorología e Hidrología.

GINEBRA. El fenómeno meteorológico de La Niña, con temperaturas más bajas, se desarrollará probablemente en los tres próximos meses pero será “corto y de baja intensidad”, y será insuficiente para compensar los efectos del calentamiento climático, indicó la ONU.