Obispo lamenta que los jóvenes vivan en un ambiente de violencia

Monseñor Ricardo Valenzuela lamentó que los jóvenes estén creciendo en un entorno de violencia durante la homilía de la misa dominical de las 07:00.

Monseñor Ricardo Valenzuela expresó su preocupación por la violencia que afecta a los jóvenes durante la misa dominical de las 07:00 en la Basílica de Caacupé.

El obispo de la Diócesis de Caacupé, monseñor Ricardo Valenzuela, manifestó su preocupación por los hechos de violencia que afectan cada vez más a los jóvenes y exhortó a las familias y a la sociedad a promover la recuperación de los valores cristianos. Instó a practicar el amor al prójimo, la solidaridad, el respeto y la humildad como principios fundamentales para construir una convivencia más pacífica y fortalecer los vínculos familiares y comunitarios.

En otro momento de su mensaje, dijo que la santidad no es exclusiva de personas extraordinarias ni de quienes ocuparon lugares importantes dentro de la Iglesia. Por el contrario, explicó que muchos santos llevaron una vida cristiana sencilla y humilde, incluso de manera silenciosa y sin buscar reconocimiento, pero siempre con una profunda fe y un gran amor a Dios.

Señaló que los santos fueron hombres y mujeres de distintas épocas, profesiones, condiciones sociales y temperamentos. Entre ellos mencionó a pescadores como Pedro, Andrés, Santiago y Juan; trabajadores del campo como San Isidro Labrador; y personas dedicadas al cuidado de los enfermos, como San Juan de Dios.

También recordó a madres de familia como Santa Mónica, cuya perseverancia en la oración y sus lágrimas acompañaron la conversión de su hijo, San Agustín, quien llegó a ser sacerdote, obispo y doctor de la Iglesia. Con estos ejemplos, explicó que la santidad puede desarrollarse en cualquier ámbito de la vida y que no depende de la profesión, la capacidad intelectual ni la condición social de una persona.

Monseñor Valenzuela destacó que todos ellos tuvieron una característica en común: fueron personas abiertas a la gracia de Dios y supieron llevar el mensaje del Evangelio a la vida cotidiana. Recordó las bienaventuranzas de Jesús, que llaman a ser humildes, misericordiosos, limpios de corazón, pacíficos y capaces de acompañar a quienes sufren.

Los santos nunca fueron indiferentes

Monseñor Ricardo Valenzuela también resaltó que los santos nunca fueron indiferentes ante las necesidades de los demás.

Por el contrario, mantuvieron una mirada atenta hacia el sufrimiento ajeno y buscaron ofrecer una respuesta cristiana. No cerraron las puertas de su corazón al dolor de sus hermanos, sino que hicieron del amor y del servicio una misión permanente.

Al referirse a los jóvenes, expresó su deseo de que puedan encontrar en San Francisco de Asís un ejemplo de entrega, sencillez y desprendimiento, dejando de lado el egoísmo para acercarse al prójimo. Su reflexión estuvo marcada por un llamado a construir una sociedad donde prevalezcan el respeto, la comprensión y la solidaridad, en contraposición a la violencia que preocupa en la actualidad.

Asimismo, recordó que todos los bautizados están llamados a la santidad y que existe un lugar para cada persona en ese camino, independientemente de su condición o capacidad. Señaló que la santidad comienza en las acciones cotidianas, en la manera de tratar a los demás y en la disposición de ayudar a quienes atraviesan momentos difíciles.

Finalmente, invitó a los fieles a preguntarse qué deben hacer para alcanzar la santidad y a comprender que no se trata de una meta reservada para unos pocos, sino de un compromiso que cada cristiano puede asumir desde su propia realidad, siguiendo las enseñanzas de Jesús y practicando el amor al prójimo.

Como cada domingo, la explanada de la Basílica Santuario de Caacupé albergó a una importante cantidad de fieles que se congregaron para participar de la celebración eucarística y compartir un momento de oración y reflexión

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