En la mañana de este lunes, el obispo Gabriel Escobar participó de la fiesta patronal de Puerto Sastre, comunidad chaqueña ubicada a unos 650 kilómetros de la capital del país y que, en su momento, fue una próspera población con más de 4.000 habitantes, cuando aún funcionaba en el lugar la empresa taninera.
Hoy la comunidad apenas supera los 800 pobladores, quienes, en medio de numerosas carencias sociales, buscan conseguir el anhelado desarrollo. Al igual que las demás poblaciones del Alto Paraguay, la falta de camino de todo tiempo constituye el mayor inconveniente para lograr ese objetivo.
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La Iglesia celebra hoy a San Pedro y San Pablo, dos hombres profundamente distintos, unidos por un mismo amor a Cristo, decía el obispo, al profundizar que Pedro representaba la roca de la unidad, el pescador frágil a quien Jesús confió su rebaño.
Pablo, en cambio, fue el misionero incansable, el teólogo y maestro apasionado que llevó la Buena Nueva a todos los pueblos. “Celebrarlos juntos nos recuerda que no hay comunión sin misión, ni tradición sin apertura al mundo”, destacó el religioso al inicio de su homilía.
Explicó que estos santos apóstoles tuvieron caracteres distintos y llegaron a tener desacuerdos; sin embargo, vivieron la concordia de una vida en comunión en el Espíritu, siendo una lección fundamental para la Iglesia de hoy. “Nuestra unidad no significa uniformidad. Podemos tener diferentes carismas, opiniones y enfoques, pero todos debemos trabajar por el mismo Reino”, referió.
Fuentes de trabajo
El obispo hizo una breve reseña de la realidad social del departamento, al resaltar que se necesita con urgencia la creación de puestos de trabajo mediante la instalación de industrias, a fin de frenar la migración de los jóvenes. Para ello -indicó- el Estado debe comenzar a invertir en obras de infraestructura, como caminos de todo tiempo y energía eléctrica segura y de calidad", pidió el religioso.
“Necesitamos salir del mapa de la pobreza”, señaló, recordando que el propio Instituto Nacional de Estadística identifica al Alto Paraguay como el departamento más pobre del país, con un índice de pobreza del 38,7% de su población.
También manifestó que se necesitan medios de transporte seguros que permitan a los pobladores del departamento trasladarse de un lugar a otro sin depender de la naturaleza, “si llueve o no”, en referencia al mal estado de los precarios caminos. Monseñor criticó además la desidia en la construcción de obras públicas dentro de la comunidad de Puerto Sastre.
Como ejemplo indicó la falta de terminación del colegio para beneficiar a los estudiantes de la población y la precariedad de los trabajos de cementado de algunas calles de la comunidad, lo que demuestra la desidia de las autoridades.
Ley de Emergencia Vial y huso horario
Finalmente, el obispo Escobar dijo sentir preocupación, como ciudadano y pastor de la Iglesia, por la reciente Ley de Emergencia Vial, que fue promulgada por el Poder Ejecutivo para su vigencia en toda la República. Señaló que, antes de su entrada en vigor, las autoridades deberían preocuparse por reparar las rutas del país.
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Es para evitar que se sigan lamentando pérdidas de vidas inocentes, atendiendo a que los enormes baches existentes en las rutas del país son causales de numerosos accidentes automovilísticos con consecuencias fatales, que enlutan a numerosas familias.
El religioso pidió también a los legisladores (senadores y diputados) volver a tener dos horarios, uno para el verano y otro para el invierno, como se tenía anteriormente, pues el actual horario de verano, que se mantiene como único, repercute de forma negativa en el sector de la educación, sobre todo en las instituciones educativas del interior del país.
“Ninguna de estas escuelas y colegios inicia sus actividades a las 7:00 de la mañana, debido a que aún no amanece", decía el religioso, señalando que esta situación produce una reducción de las horas de clases, perjudicando a los estudiantes en general.