Soft landing en Paraguay: entrar bien ya no alcanza

Los indicadores macroeconómicos continúan siendo favorables. No obstante, persisten desafíos estructurales, especialmente en términos de productividad y articulación entre los distintos actores económicos. Estos factores inciden directamente en la capacidad de una empresa para expandirse.SvetaZi

Paraguay sigue ofreciendo condiciones atractivas para la inversión, pero la experiencia reciente muestra que una entrada ordenada ya no es suficiente: el verdadero desafío está en la adaptación operativa y la capacidad de escalar en un entorno con dinámicas propias.

Paraguay se ha consolidado en los últimos años como uno de los destinos más atractivos para la inversión en la región. Estabilidad macroeconómica, baja presión fiscal y costos competitivos han posicionado al país como una opción eficiente para iniciar operaciones.

Sin embargo, esa ventaja inicial comienza a mostrar matices.

En el ámbito empresarial se utiliza el concepto de soft landing para describir el proceso de instalación de una empresa en un nuevo país. En términos simples, implica ingresar de manera ordenada: constituir la sociedad, cumplir con las regulaciones y comenzar a operar sin fricciones.

En Paraguay, ese proceso suele ser ágil. La apertura de empresas es relativamente rápida y el entorno regulatorio resulta previsible en comparación con otros mercados de América Latina. Este factor ha sido clave para atraer capital extranjero.

Pero la experiencia reciente muestra que ingresar correctamente no garantiza resultados. El desafío real aparece en la operación.

Cada vez más empresas logran instalarse sin dificultades, pero enfrentan limitaciones cuando buscan crecer. El problema no está en el marco legal ni en los costos iniciales, sino en la forma en que se ejecuta el negocio en el día a día.

Uno de los errores más frecuentes es replicar modelos de otros países sin adaptarlos al contexto local. En Paraguay, las dinámicas de trabajo, los tiempos operativos y la relación con proveedores responden a una lógica propia.

Cuando esa adaptación no se produce, comienzan a aparecer ineficiencias. Procesos más lentos de lo esperado, dificultades en la coordinación operativa y menor capacidad de escalar.

No se trata necesariamente de proyectos fallidos, sino de inversiones que funcionan por debajo de su potencial.

Este fenómeno ya es visible en distintos sectores. Empresas que ingresaron atraídas por ventajas fiscales logran establecerse, pero no consiguen crecer al ritmo previsto. No por falta de oportunidades, sino por una integración incompleta al entorno local.

En este contexto, el concepto de soft landing adquiere un nuevo significado.

Ya no alcanza con ingresar bien desde el punto de vista legal o administrativo. También es necesario comprender cómo funciona el mercado en la práctica: cómo se organizan las cadenas de valor, cuáles son los tiempos reales de operación y qué tipo de relaciones permiten sostener el crecimiento.

Los indicadores macroeconómicos continúan siendo favorables. Paraguay mantiene crecimiento sostenido, estabilidad monetaria y una de las presiones fiscales más bajas de la región, según datos del Banco Central del Paraguay, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Además, sectores como la agroindustria, la energía y la industria siguen captando inversión extranjera.

No obstante, persisten desafíos estructurales, especialmente en términos de productividad y articulación entre los distintos actores económicos. Estos factores inciden directamente en la capacidad de una empresa para expandirse.

Por ello, Paraguay empieza a mostrar una evolución en su propuesta de valor. Sigue siendo un país competitivo, pero ya no solo por sus costos. Cada vez más, el desempeño de una inversión depende de la capacidad de adaptación y de ejecución en el terreno.

Para los inversionistas, la diferencia es clara. No se trata únicamente de entrar, sino de saber operar.

Porque en Paraguay, hoy, el verdadero soft landing no se mide en la facilidad de llegada, sino en la posibilidad de crecer de forma sostenida.

*Economista y analista financiero.

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