Paraguay tiene algo que casi ningún país puede ofrecer: energía renovable de sobra. El país reúne condiciones que pocos competidores pueden igualar. El desafío ya no es generar esa ventaja, sino sostenerla: convertirla en desarrollo económico exige estabilidad normativa y procesos más ágiles para atraer inversiones de gran escala.
El negocio que nadie vio venir
“El país ya demostró que puede albergar industrias electrointensivas capaces de transformar la economía nacional”, dice Bruno Vaccotti, director de la Cámara Paraguaya de Fintech, en conversación con ABC Negocios.
La minería de bitcóin se convirtió en el ejemplo más claro de ese aprovechamiento. Según Vaccotti, el 60% de los ingresos actuales de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) provienen de empresas dedicadas a esta actividad.
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El hito fundacional fue el primer data center de 100 MW instalado en el país, hace cuatro años. Hoy, cerca de 1.000 MW ya están vinculados a la minería de bitcóin, lo que ubica a Paraguay en el cuarto lugar del mundo dentro de la red global de cómputo de esta industria.
El impacto no se queda en la facturación de ANDE. Vaccotti señala que el sector generó más de 1.500 empleos directos y motorizó la construcción de al menos seis complejos industriales con infraestructura propia.
La ventaja real no es la tarifa
Mientras una empresa en Alemania o Singapur puede esperar años para conectarse a la red con gran capacidad, en Paraguay ese trámite puede resolverse en pocos meses.
Para Vaccotti, ese es el verdadero diferencial del país: “Los grandes inversores priorizan la disponibilidad inmediata y la certeza del suministro por encima del costo de la tarifa eléctrica”.
La otra cara de esa ventaja es la exigencia. Reservar energía durante largos períodos para proyectos que finalmente no se concretan es una pérdida, tanto para la ANDE como para el desarrollo económico del país, advierte.
Bitcóin, inteligencia artificial y urea
Vaccotti plantea un cambio de lógica: dejar de exportar energía como materia prima y empezar a transformarla en bienes y servicios de mayor valor agregado.
Identifica tres apuestas concretas: la minería de bitcóin, los data centers para inteligencia artificial y la industria de fertilizantes y urea, orientada principalmente al mercado brasileño.
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Entre los proyectos ya en marcha menciona el desarrollo de Zeus Energy, que integra gasoducto, planta de generación a gas, producción de urea y exploración gasífera en el Chaco.
A ese mapa se suma el Decreto Nº 6034 sobre energías renovables no convencionales, que según Vaccotti sienta las bases para que estos proyectos dejen de ser casos aislados y se conviertan en política de desarrollo industrial.
Pero el mayor obstáculo para atraer inversión, sostiene, no es la disponibilidad energética sino la incertidumbre regulatoria: “Los cambios repentinos en las reglas de juego generan desconfianza entre los inversores internacionales, especialmente en industrias que requieren compromisos financieros de largo plazo”.
Por eso insiste en contratos de suministro estables, reglas transparentes y las mismas condiciones para todos los actores del mercado. Y cuestiona un argumento instalado: la energía barata no es la principal fortaleza paraguaya, dice, porque hay mercados con tarifas todavía más bajas. La ventaja real está en la disponibilidad inmediata y una matriz estable, algo que ninguna rebaja tarifaria puede replicar de un día para otro.
El reloj corre: 12% de crecimiento al año
La demanda interna no da tregua. Según Vaccotti, el consumo no industrial crece cerca de 12% cada año, un ritmo que podría agotar el excedente energético disponible entre 2030 y 2032.
Frente a ese escenario, plantea una meta concreta: sumar al menos un gigavatio adicional de capacidad cada tres años para evitar la escasez.
Paraguay conserva hoy una ventaja estructural, basada en su matriz hidroeléctrica renovable y abundante. Pero esa condición, advierte Vaccotti, no es permanente. La diferencia entre capitalizarla o perderla dependerá de si el país logra convertir sus megavatios en empleo calificado, innovación tecnológica y nuevas exportaciones antes de que se acabe el margen.