El programa Investor Pass, presentado en abril por el Ministerio de Industria y Comercio (MIC), ya movilizó US$ 31 millones en inversiones durante su primer semestre de vigencia. El régimen gana atractivo entre empresarios extranjeros que encuentran en Paraguay una vía más rápida hacia la residencia permanente que en otros mercados de la región. Aun así, todavía quedan barreras por sortear cuando la inversión busca desembarcar y traducirse en trámites concretos.
ABC Negocios conversó con Eduardo Gustale, viceministro de Rediex; Natalia Trinidad, directora de Negocios de Cadiem, y Carla Sosa, socia de Berkemeyer. Los tres coinciden en que el mecanismo permitió diversificar el perfil de los inversores, desburocratizar los procesos y consolidar al país como destino de capitales extranjeros.
Inversores de Brasil, España, Argentina, Suiza y EE.UU.
Durante el primer semestre de 2026 se emitieron 140 Constancias de Inversionista Extranjero para del programa Investor Pass, con una inversión declarada de US$ 31.027.812 que promete generar 1.026 empleos. Los inversores proceden de países como Brasil, España, Argentina, Suiza y Estados Unidos, quienes muestran interés tanto en invertir como en radicarse en Paraguay.
Eduardo Gustale explicó que el mecanismo existe desde hace más de una década, pero originalmente estaba limitado a una sola categoría: Productiva. Con la Resolución 283, vigente desde mayo, se incorporaron las categorías Inmobiliaria, Financiera y Turística, ampliando las opciones según el proyecto del inversor.
“Ampliamos el abanico de opciones según el proyecto del inversor. La Productiva sigue liderando en volumen acumulado por su antigüedad, pero la Inmobiliaria ya ocupa el segundo lugar y la Financiera el tercero”, explicó Eduardo Gustale, viceministro de Rediex.
US$ 70.000 es el piso de inversión productiva
Los montos mínimos varían según la categoría. La inversión Productiva exige desde US$ 70.000, mientras que la Inmobiliaria y Financiera requieren un mínimo de US$ 200.000. Para la categoría Turística el piso es de US$ 150.000. La generación de empleo es obligatoria únicamente para la modalidad Productiva, que establece un mínimo de 5 puestos formales. En el primer semestre, las inversiones productivas proyectan generar 1.026 empleos.
El viceministro destacó como principales ventajas competitivas la baja carga tributaria frente a otros países de la región, la estabilidad macroeconómica y la mejora del grado de inversión de Paraguay.
Un canal que obliga a rendir cuentas
Gustale describe el Investor Pass como un “canal verde” para quienes tienen un compromiso real y verificable de inversión: facilita el acceso a la residencia, pero exige informar sobre el avance del proyecto.
Lea más: “Investor Pass”, el nuevo sistema lanzado para atraer capital extranjero
El mecanismo –aclaró– está reservado a inversiones con fines económicos: en la categoría Inmobiliaria, la adquisición del inmueble no puede destinarse a uso personal o familiar, y ese es hoy uno de los principales puntos por aclarar frente a los inversores.
La meta –sostuvo– es consolidar el Investor Pass como una puerta de entrada ágil y confiable para el capital extranjero, simplificando procesos y generando condiciones para que la llegada de inversiones se traduzca en empresas, actividad económica y empleo.
Al menos US$ dos millones en sus primeros 10 casos
Para Natalia Trinidad, directora de Negocios de Cadiem, la evaluación de los primeros Investor Pass es positiva. El régimen ya se traduce en radicaciones concretas de empresarios con patrimonios diversificados internacionalmente, que llegan informados y, en muchos casos, por recomendación de aliados estratégicos.
La inversión mínima exigida es de US$ 200.000 por persona, por lo que los primeros diez casos representan un piso de US$ 2 millones canalizados hacia el mercado de capitales o proyectos inmobiliarios habilitados.
El capital proviene de empresarios de tecnología y servicios digitales, turismo y hotelería, industria y manufactura, y servicios profesionales y financieros, estructurado mediante fondos, bonos, acciones u opciones inmobiliarias.
“El impacto en empleo es indirecto cuando se trata de instrumentos financieros. Donde sí se generan puestos de forma directa es en los proyectos de industria y maquila de la categoría Productiva”, explica Trinidad.
El circuito completo implica estructurar la inversión, tramitar la Constancia de Inversionista Extranjero ante el MIC a través del SUACE y, recién después, iniciar la residencia permanente ante Migraciones.
Previsibilidad y agilidad, los imanes para el inversor
La abogada Carla Sosa, socia de Berkemeyer, coincide en que la evaluación de los primeros diez casos es alentadora, aunque considera prematuro medir el impacto económico del régimen: entró en vigencia en abril y esos primeros expedientes ya permitieron comprobar que el circuito funciona de punta a punta, desde la constancia de inversionista hasta la residencia permanente y la cédula.
“El perfil del inversor tiende a determinar la modalidad elegida. La inmobiliaria y la de títulos valores generan más interés porque no exigen plan de negocios ni creación de empleos, a diferencia de la Productiva, que exige una inversión de US$ 70.000, un plan de negocios y al menos cinco empleos formales”, señala Sosa.
Entre los factores que más pesan al elegir Paraguay, Sosa enumera la previsibilidad de los procedimientos, un régimen tributario de tasas bajas y carácter territorial, el mantenimiento de la residencia, los incentivos fiscales, el costo de la energía, el tamaño del mercado y la estabilidad macroeconómica. La residencia permanente –aclara– no exige presencia física continua: solo pide regresar al país al menos una vez cada tres años para conservar el estatus.
Lea más: ‘Investor Pass’: residencia permanente en Paraguay para inversores extranjeros
“El régimen de maquila, con una tributación del 1% bajo determinadas condiciones, es el incentivo que más interés despierta, junto con las ventajas para la producción y exportación de bienes y servicios”, agrega la abogada.
Una de las principales diferencias frente al régimen ordinario es que el Investor Pass permite acceder directamente a la residencia permanente: por la vía tradicional, el extranjero debe pasar primero por una residencia temporal de dos años antes de solicitar el cambio de categoría. Dos trámites que, con este mecanismo, se convierten en uno solo, y que —según coinciden las tres fuentes consultadas— es hoy la principal ventaja competitiva del país frente a otros destinos que compiten por el mismo capital.