Encontrar y formar reemplazos es cada vez más caro en Paraguay

La rotación laboral tiene un impacto alto en los costos de las empresas

Reemplazar a un trabajador puede costar entre 1,5 y 5 veces su salario mensual. En Paraguay, con un desempleo que cayó a 3,6% en el último trimestre de 2025, el nivel más bajo en años, y una informalidad que ronda el 60%, encontrar y formar reemplazos es cada vez más caro. Freddy Fernández, presidente de la APARH, analizó con ABC Negocios por qué la rotación dejó de ser un problema exclusivo de Recursos Humanos.

Una silla vacía rara vez es solo eso. Detrás de cada renuncia hay una vacante que publicar, entrevistas que agendar, meses de curva de aprendizaje y, muchas veces, un cliente que nota el cambio antes que nadie. Ese costo, invisible en los libros contables, casi siempre supera largamente el de la liquidación.

El costo depende del cargo

Según estimaciones del Banco Mundial y el FMI recogidas por consultoras de talento, reemplazar a un perfil operativo puede costar el equivalente a tres sueldos mensuales, y a uno administrativo o de liderazgo, hasta cinco.

Freddy Fernández, presidente de la Asociación Paraguaya de Recursos Humanos (APARH), coincide: el costo real depende de la industria, el nivel del cargo, la especialización requerida y la disponibilidad de talento. No es lo mismo reemplazar un puesto operativo que uno técnico o de liderazgo: algunas posiciones concentran conocimientos críticos, relaciones con clientes y experiencia acumulada que también hay que recuperar.

El impacto comienza cuando la posición queda vacante y se extiende hasta que el nuevo colaborador alcanza el desempeño esperado. Recursos Humanos y los líderes invierten tiempo en publicar la vacante, entrevistar, evaluar, contratar, inducir y capacitar, mientras el equipo enfrenta sobrecarga, redistribución de tareas, errores y retrasos, otro costo que muchas veces no se suma al valorar la rotación laboral de la empresa.

Fernández señala, además, la pérdida del conocimiento acumulado, las relaciones construidas y la comprensión que tenía el trabajador sobre la cultura de la organización. Son costos que muchas veces no aparecen en la contabilidad, pero afectan los resultados.

Tecnología para agilizar la gestión

El mercado laboral es hoy más dinámico. Las personas acceden a más oportunidades, comparan propuestas y están más dispuestas a moverse. Por eso, cada vez más áreas de Recursos Humanos automatizan sus procesos de búsqueda y selección para reducir tareas operativas, acelerar respuestas y liberar tiempo para decisiones estratégicas. Cobran importancia el uso inteligente de datos, las comunidades de talento y una experiencia del candidato más ágil.

Sin embargo, la tecnología no reemplaza la mirada humana. Incorporar a una persona, y la experiencia que esta vive durante el proceso, requiere criterio, empatía y comprensión de las necesidades de la organización.

En lugar de crecer, el tiempo se va en buscar, contratar y capacitar

Cuando un trabajador se marcha, sus tareas deben ser asumidas por otros. Algunas decisiones se retrasan, se pierde continuidad y aumenta la presión sobre el equipo. Si la situación se repite, la empresa entra en un ciclo permanente de buscar, contratar y capacitar, en lugar de concentrar recursos en crecer e innovar.

El impacto es mayor cuando se pierde a un colaborador de buen desempeño, con conocimientos críticos o relaciones consolidadas con clientes y proveedores. Por eso, para Fernández, la rotación no debe verse solo como un indicador de Recursos Humanos, sino como un tema de negocio que afecta costos, productividad, experiencia del cliente y cumplimiento de objetivos.

Sectores con mayor movilidad

Paraguay todavía necesita mediciones más sistemáticas para establecer cuáles son los sectores con mayor rotación. No obstante, desde la experiencia de las organizaciones, existe mayor movilidad en comercio y retail, gastronomía, hotelería, call centers, ventas, logística, construcción y posiciones operativas o de ingreso al mercado laboral.

Son actividades con alta demanda de personal, horarios exigentes y mayor facilidad para trasladarse entre empresas. Entre las causas aparecen diferencias salariales, condiciones de trabajo, la informalidad, que en Paraguay ronda el 60% del empleo, falta de crecimiento y problemas de liderazgo. En sectores técnicos o especializados la rotación puede no ser masiva, pero la competencia por ciertos perfiles hace más difícil cada salida.

El salario ya no es el único factor

La remuneración sigue siendo importante, pero las personas también valoran crecimiento, aprendizaje, flexibilidad, reconocimiento, ambiente laboral, estabilidad y calidad del liderazgo.

Un trabajador no necesariamente se marcha solo por una mejor propuesta económica: puede hacerlo porque no visualiza un futuro en la empresa, no se siente reconocido o tiene una mala experiencia con su líder.

El desafío es generar engagement: construir una relación en la que el colaborador se sienta parte, comprenda su aporte a los resultados y encuentre razones genuinas para permanecer. Reducir la rotación ahorra en búsqueda, selección y capacitación, pero el mayor beneficio está en conservar conocimiento, continuidad operativa y productividad.

Fernández aclara que el objetivo no es eliminar toda rotación: una renovación saludable incorpora nuevas capacidades. El desafío es reducir la salida no deseada, sobre todo de buenos colaboradores y posiciones críticas, construyendo una propuesta de valor auténtica, con carrera, flexibilidad, desarrollo y reconocimiento.

El liderazgo define la experiencia

La fidelización no depende exclusivamente del salario. La gestión del clima, la escucha, el desarrollo profesional y el bienestar ganan relevancia, al igual que la prevención de ambientes laborales poco saludables.

El liderazgo es determinante: una propuesta de valor atractiva pierde credibilidad si no se refleja en la manera de liderar, comunicar, reconocer y acompañar.

La inteligencia artificial puede ayudar a automatizar procesos, anticipar necesidades y personalizar experiencias, pero el objetivo debe ser construir organizaciones más ágiles y humanas.

La fidelización empieza antes de que una persona piense en irse: más que retenerla por obligación, se trata de generar condiciones para que quiera quedarse, desarrollarse y construir su futuro dentro de la organización.

Freddy Fernández, presidente APARH

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