En entrevista con ABC Color, el ingeniero economista Robert Soto sostuvo que el Tipo de Cambio Real Multilateral (TCRM) está en niveles históricamente bajos frente a los últimos 20 años. Este indicador, calculado por el Banco Central del Paraguay (BCP), permite medir qué tan barata o cara es la economía de un país frente a sus principales socios comerciales. En ese sentido, Soto afirmó que no existe una cotización exacta a partir de la cual el fortalecimiento del guaraní se convierta en un problema. Dijo que el riesgo aparece cuando la apreciación es rápida y se mantiene durante un período prolongado.
“Una moneda fuerte beneficia al consumidor, pero una economía no puede sostenerse únicamente sobre el consumo. También necesita sectores capaces de exportar, invertir y generar empleo”, refirió. El economista consideró que la situación actual ya justifica una mayor atención sobre la competitividad. “Los exportadores han señalado que sus márgenes fueron afectados por la caída del dólar, debido a que reciben menos guaraníes por cada dólar que generan”, resaltó.
Tipo de cambio real es más relevante que el precio del dólar
El analista también explicó que el precio nominal del dólar, por sí solo, no permite determinar si la economía paraguaya perdió competitividad. “Más que un nivel puntual, hay que observar el TCRM”, señaló.
Según su análisis, si un dólar inferior a G. 6.000 permanece durante un período prolongado y el TCRM, sigue cerca de los niveles actuales será necesario vigilar sus efectos sobre exportaciones, inversión y empleo de sectores que compiten en mercados internacionales. “La competitividad no se pierde de un día para otro, pero sí puede erosionarse gradualmente”, advirtió.
El analista dijo que un dólar a G. 5.800 no tendría el mismo efecto sobre todos los sectores. Dijo que consumidores y firmas importadoras podrían obtener beneficios, mientras que exportadores y productores que compiten con rubros importados enfrentarían reducción adicional de sus márgenes.
Sobre el punto, Soto explicó que el efecto sobre las empresas productivas puede aparecer por etapas. Primero se reducen los márgenes, después se postergan o cancelan inversiones en sectores transables afectados y finalmente puede aparecer un impacto sobre el empleo. Por eso consideró que también se debe observar cuánto tiempo permanece el dólar en niveles bajos.
Exportadores enfrentan presión sobre sus márgenes
La apreciación del guaraní tiene efecto directo sobre las empresas que reciben sus ingresos en dólares y pagan buena parte de sus costos en guaraníes. “Si sus ingresos están vinculados al dólar y sus costos al guaraní, cada dólar facturado genera menos ingresos en moneda local”, explicó Soto.
Advirtió que los exportadores agroindustriales y manufactureros están entre los sectores más expuestos a este riesgo. En cambio, los importadores se benefician porque necesitan menos guaraníes para comprar los mismos productos en el exterior.
El economista consideró que el mercado debe seguir como principal mecanismo para determinar el tipo de cambio. Sin embargo, sostuvo que el BCP puede analizar una intervención cuando existen movimientos demasiado rápidos o condiciones desordenadas. “La velocidad de apreciación observada recientemente es un elemento que legítimamente puede formar parte del análisis técnico”, sostuvo.
¿Debe intervenir el BCP ante la caída del dólar?
La intervención, según explicó, no debería buscar establecer un precio específico para el dólar. Su objetivo debería ser reducir variaciones abruptas del tipo de cambio. También señaló que la menor presencia del BCP del lado comprador de divisas forma parte del escenario actual y consideró que corresponde a la propia institución explicar cómo interpreta esta situación dentro de su estrategia monetaria y cambiaria.
Otro de los puntos que analizó es que una de las principales herramientas que tiene el BCP es la compra de divisas.
Dijo que esta operación puede moderar la apreciación del guaraní y elevar las reservas internacionales. Pero advirtió que existe un costo potencial. Ya que la compra de dólares sube la liquidez dentro de la economía y puede requerir una posterior esterilización para mantener la política monetaria compatible con la Tasa de Política Monetaria (TPM), resaltó.
Señaló además que las experiencias de Chile, Perú y Colombia muestran que es posible acumular reservas bajo esquemas de metas de inflación y flotación cambiaria. Aún así aclaró que la intervención cambiaria no puede sustituir de forma indefinida a los fundamentos económicos.
¿La intervención del BCP puede aumentar la inflación?
En cuanto a la compra de dólares, dijo que puede aumentar la liquidez y generar una tensión con la política monetaria, si el efecto alcanza una magnitud significativa. Sin embargo, refirió que el BCP cuenta con herramientas para esterilizar esa liquidez.
“En el actual contexto de inflación muy reducida y expectativas ancladas, el eventual conflicto entre compra de dólares y control de precios probablemente sea menor que en períodos de alta inflación”, añadió.
Para el economista, la discusión debe centrarse en el tamaño de una eventual intervención y en la capacidad del BCP para neutralizar sus efectos monetarios.
En cuanto a la reducción del dólar que no se traslada de manera automática ni en la misma proporción a los precios que pagan los consumidores, Soto explicó que el tipo de cambio es apenas uno de los componentes del precio final. Sobre el punto dijo que también influyen costos logísticos, combustible, salarios, impuestos, inventarios adquiridos antes y estrategias comerciales de las empresas. “La evidencia disponible para Paraguay muestra que el traspaso del tipo de cambio a precios es pequeña y gradual”, afirmó. Además, el analista aseguró que los precios suelen responder con mayor rapidez cuando el dólar sube que cuando baja. Por eso, una caída del dólar del 20% no implica reducción equivalente de precios para consumidores.
Soto dijo que si una empresa presupuestó con un dólar a G. 7.000 y ahora enfrenta una cotización cercana a G. 6.000, puede verse afectada su rentabilidad, sobre todo cuando sus ingresos dependen del dólar y sus costos están expresados en guaraníes.
¿Puede ser sostenible un dólar debajo de G. 6.000?
Soto considera que sí. Un dólar por debajo de G. 6.000 puede sostenerse si la apreciación del guaraní está acompañada por mejoras reales de productividad.
“Un dólar por debajo de G. 6.000 no necesariamente constituye un problema, si Paraguay está produciendo más y mejor, reduciendo costos logísticos, incorporando tecnología y aumentando productividad”, señaló.
En esa línea, afirmó que el problema aparece si el guaraní se aprecia a una velocidad superior a las mejoras de productividad. En ese caso, los exportadores pueden enfrentar menores márgenes y una mayor presión sobre su competitividad, resaltó.
Tendencia del dólar en los próximos meses
Al proyectar el tipo de cambio para los próximos seis meses, Soto se inclina por un escenario cercano a G. 6.000. El economista refirió que basó su previsión en que el mercado ya incorporó una apreciación importante del guaraní y una reducción de la competitividad medida por el TCRM. También señaló que las expectativas recogidas por el BCP ubican la mediana de las proyecciones en torno a G. 6.150 para el cierre de 2026 y G. 6.400 para el cierre de 2027.
En ese sentido, Soto reconoció que proyectar el tipo de cambio es difícil porque factores externos pueden provocar movimientos alejados de los fundamentos internos. Entre ellos citó la evolución global del dólar, las tasas de interés internacionales, los precios de exportación y los flujos de capital.
Su escenario base apunta a una mayor estabilidad. “Hoy veo más argumentos para una estabilización del tipo de cambio, que para una nueva apreciación tan intensa como la observada durante el último año”, concluyó.
De un día para el otro
“La competitividad no se pierde de un día para otro, pero sí puede erosionarse gradualmente”, advirtió el ingeniero economista Robert Soto.
Movimientos rápidos
El Banco Central del Paraguay puede analizar una intervención cuando existen movimientos demasiado rápidos o condiciones desordenadas.