Canola: la lluvia golpeó, pero el precio compensó

Canola: la lluvia golpeó, pero el precio compensóShutterstock

Las lluvias en floración golpearon los rindes del invierno, pero la tonelada de canola pasó de US$ 340 en marzo a US$ 480 en octubre, un alza del 41%. Con más de 60.000 hectáreas sembradas, un precio mínimo garantizado de US$ 370 y una industria que podría procesar el doble, el productor que apostó a la oleaginosa cierra la zafra en positivo.

El invierno no fue amigable con los lotes de canola. Las lluvias llegaron justo cuando las plantas florecían y la polinización quedó a medias. Sin embargo, en las balanzas de Naranjal el balance es otro: hay menos kilos, pero cada uno vale más que nunca.

Así lo describe Silmar Primaz, gerente comercial de la Industria Aceitera Copordini, que ve tres puntos a favor en una campaña complicada: el área sembrada, los precios actuales y la comercialización asegurada. “El que siembra canola no pierde”, resume.

Un cultivo que se consolida

La canola ya tiene un lugar firme en el invierno paraguayo. Esta campaña superó las 60.000 hectáreas. El récord se registró en 2023, con 108.000 hectáreas. El promedio de los últimos años se ubica entre 60.000 y 70.000 hectáreas.

De US$ 340 a US$ 480

El dato que cambia la ecuación está en las pizarras. En marzo, la tonelada de canola se cotizaba a US$ 340. Hoy, en octubre, se pagan US$ 480.

Es una suba de más del 40% en siete meses. “Es un precio muy interesante para el productor que todavía no comercializó toda su producción”, señala Primaz.

Menos rinde, mejor calidad

Se cosechó cerca del 90% del área, pero la campaña dejó huellas. “Para la canola, el trigo y el maíz no fue una buena temporada. El exceso de lluvias en el período de floración comprometió bastante los cultivos de invierno, porque no se logró una polinización ideal”, explica el gerente.

El resultado fueron rendimientos bajos tanto en canola como en trigo. La contracara es positiva: “La calidad de lo cosechado ha sido excelente”, destaca.

De US$ 340 a US$ 480

Un piso de US$ 370

En la agricultura extensiva, el precio es el talón de Aquiles. Depende de los mercados internacionales y de factores sobre los que ni el productor ni las empresas tienen control.

Para reducir ese riesgo, en 2024 Copordini lanzó un programa de precio mínimo garantizado. Este año arrancó con US$ 370 por tonelada para las áreas que el productor declaró antes de sembrar.

El compromiso funciona en las dos direcciones. “Si el precio baja, la empresa se mantiene en US$ 370. Si el precio sube, la empresa le paga más al productor”, explica Primaz.

Con la tonelada en US$ 480, la cotización actual supera casi 30% al piso garantizado. “El productor que cultivó canola hoy va a facturar por encima de los niveles de referencia históricos”, afirma.

Con 700 kilos, los números cierran

Los rendimientos de esta zafra muestran una gran dispersión. Hay zonas que promediaron unos 1.000 kilos por hectárea, otras que se movieron en torno a los 1.500 kilos y algunas que superaron los 2.000 kilos. Pero el dato clave es otro.

Según Primaz, con 700 a 800 kilos por hectárea ya se cubren los costos de producción. “Con los buenos precios que tenemos últimamente, el que está por encima de los 1.000 kilos por hectárea ya está ganando bien”, asegura.

Con 700 kilos, los números cierran

La harina que pide la proteína animal

La demanda empuja desde otro frente. La llegada de inversiones en proteína animal, como el Grupo Costa de España en producción porcina y JBS en avicultura, aumenta el consumo de maíz y la necesidad de balanceados con alto tenor de proteína.

Allí entra la harina de canola. “Los clientes tradicionales de harina de canola en ganadería están muy solicitados. Es un producto que está saliendo y va a seguir teniendo alta demanda en un mercado que sigue creciendo y no tiene marcha atrás”, sostiene Primaz.

Capacidad para el doble

La industria tiene margen para crecer. “Si tuviésemos el doble de materia prima de lo que tenemos hoy, podríamos procesarla, porque tenemos una buena capacidad instalada”, asegura el ejecutivo. Esa expansión, agrega, generaría valor agregado que quedaría dentro del país.

Un año con compromisos cumplidos

“Va a ser un año un poco justo, pero lo superaremos sin problema. Tenemos materia prima suficiente para honrar todos los compromisos con nuestros clientes en el exterior, tanto en aceite como en harina a nivel local”, afirma Primaz.

El mensaje al productor es claro: la canola merece un lugar en la rotación de invierno. Con precio firme, piso garantizado y una industria que pide más grano; la oleaginosa se perfila como una apuesta con riesgo acotado para la próxima zafra.

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