El Gobierno nacional, encabezado por el presidente de la República Mario Abdo Benítez, endeudó a nuestro país. Prometió y mintió, porque no se equiparon hospitales; no se compraron insumos ni medicamentos ni vacunas, con lo que despertó la indignación ciudadana.
En un año, el virus letal se diseminó y contagió a miles, lo que ha generado el colapso de los hospitales públicos y centros respiratorios.
El último informe epidemiológico del Ministerio de Salud Pública revela que Misiones tiene 2.365 casos comunitarios, de los cuales los tres distritos con mayores niveles de enfermos respiratorios son San Ignacio (con 867 casos), San Juan Bautista (621) y Ayolas (425).
Las medidas básicas de higiene y salubridad son lavado frecuente de manos, uso obligatorio de mascarillas y distanciamiento físico. Este punto resulta un problema porque el ser paraguayo tiene sus “propias reglas” y le resulta difícil cumplirlas y, en este estadio, las leyes penales e incluso la Constitución Nacional es adecuado según mejor parecer de cada quien.
Según la ciencia médica, el covid-19 es un virus (SARS-CoV-2) que ya queda entre nosotros de modo que cada persona debe tomar conciencia y responsabilidad de cuidarse y cumplir con las medidas de prevención para evitar contagiar al prójimo y diseminar la enfermedad.
En el ambiente hay miles de virus. Solo necesita del organismo para causar enfermedades. El covid-19 y sus variedades, sumado la de Manaos del Brasil, que circula según los vigilantes epidemiólogos, están causando dolor y muerte. Entonces, en esta pandemia no hay nada mejor que el cuidado sanitario, responsable y consciente.