Forajidos

Salimos de un terrorismo de Estado (1954-1989), pero en esta transición, el país es manejado por forajidos que entre bambalinas ejercen el poder fáctico o poder real. La inseguridad siembra miedo e incertidumbre en la población y al parecer no hay forma de salir de este atolladero que genera indignación ciudadana.

El terrorismo de Estado es cuando todo el aparato estatal, policías, militares y soplones, y al final directores de instituciones actúan como brazo represor de la dictadura. De esta manera, todo el peso del régimen cae encima de la población o la prensa independiente o los políticos contestatarios.

Durante el régimen del Gral. Alfredo Stroessner se implementó el terrorismo de Estado; es decir sembrar el terror desde el Estado mismo. En este sistema totalitario, no hay Estado de Derecho y menos aún igualdad ante la ley. Es lo que se debe entender que la dictadura ejerce el poder represor para proteger a las autoridades, pero no para prestar servicios ni garantías a la población.

Misiones fue el epicentro de la cruenta represión policial y paramilitar que sometieron a los campesinos de las Ligas Agrarias Cristianas.

Pero ¿qué ocurre en el país en la actualidad? Con el advenimiento de la apertura democrática no hubo solidez ni de los cimientos ni de los pilares de la democracia y ahí aparecieron los oportunistas y mercaderes de la política para socavar y corromper las instituciones.

Del análisis surge que tenemos un Estado endeble con instituciones débiles y genuflexos, manejados a escondidas por grupos que integran asociaciones ilícitas para delinquir.

Es una forma de terrorismo y generar miedo sea por la inseguridad o el estado indefenso en que se encuentra la población. El sicariato en San Bernardino, donde falleció asesinada Cristina Aranda, una mujer hecha y derecha, madre e influencer, dejó sumida e indignada a la sociedad.

Cómo superar este embrollo? La ciudadanía tiene el legítimo derecho de exigir a sus autoridades y políticos cambios estructurales, renovación de la clase dirigencial y buscar nuevos líderes que tengan formación sólida y responsabilidad. Se tienen que cambiar los paradigmas y dejar de lado a deshonestos, tramposos, maniobreros y forajidos. Aún existen valores y personas íntegras que se pueden promocionar. Es por el bien del país.

rmontiel@abc.com.py

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