Política y el Estado parásito

La teoría nos dice que el Estado es una abstracción jurídico-política. Nos habla de una organización o estructura que consiste en instituciones políticas modernas de la que se desprende el sistema político, Régimen, Gobierno y Administración Pública. Otra definición sería que es un espacio con una población permanente, un territorio definido y un gobierno capaz de ejercer control.

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Estos conceptos y mucho más lo podemos encontrar en el diccionario, que son puras teorías. En la realidad, el Estado es un lugar donde la gente que llega al poder se apodera de los bienes del pueblo, para manejarlos a su gusto y paladar, distribuyendo la riqueza entre sus allegados (parientes, chongos, amantes, amigos, simpatizantes, leales correligionarios y un sinfín de listas).

Como decía el finado Helio Vera, el Estado es un cazadero gigante, donde algunas especies depredadoras practican el forrajeo. Son como los tukú karu (langosta voraz), que comen todo y no dejan nada. Pudiendo luego, por culpa de su voracidad, sobrevenir más temprano que tarde la hambruna.

Así, aprovechan al máximo los recursos disponibles. Para el hombre del neolítico, sigue apuntando Helio Vera, en su libro póstumo: “El país de la sopa dura”, el cazadero era el sitio donde se cazaba carpinchos, venados y cerdos salvajes; eventualmente se obtenían algunos frutos y plantas comestibles. Para el paraguayo moderno, las cosas no son muy distintas. Solo que en vez de cazar carpinchos a flechazos, cazan cargos públicos, licitaciones, subsidios y ventas al gobierno (páginas 91 y 92).

El Estado es la vaca lechera que nutre a una interminable lista de políticos pícaros y oportunistas. Alimenta a sus familiares, a los amigos, compadres y demás deudos. Es una vaca que tiene ya las ubres agotadas de tantos mordiscos, pero por milagro de Dios, sigue dando leche. Es un biberón mágico que nunca acaba. Por eso en la jerga popular dicen que el fulano no quiere largar el biberón del Estado. O sea, no quiere dejar sus cargos. Menos todavía va a querer perder los privilegios que tiene con toda su familia y el entorno.

Ahora mismo, a través de las noticias, en julio de 2023, esta práctica está más vigente que nunca. Las licitaciones ya comienzan a beneficiar a hermanos y sobrinos del flamante Presidente. Familias enteras: papá, mamá e hijos de políticos son nombrados en instituciones públicas y el nuevo gobierno aún no asume. No imaginamos lo que va a ocurrir después en que toda esta caterva llenará los entes y este vicio ancestral, seguirá gozando de buena salud.

La cosa no sería mala si esos recursos se distribuyen equitativamente entre todos los habitantes de esta tierra guaraní tan rica en alimentos, en agua, en energía, en minas, en plantas y animales. La cosa no es así. Solo los más íntimos tienen la buena suerte de vivir en opulencia mientras el resto debe viajar a otros países buscando mejor horizonte. Algunos son excluidos directamente por más brillantes, honestos y patriotas que sean. O por ser opositor o pensador libre. Las plagas y el infortunio del Paraguay, constituyen estos parásitos que viven del Estado. Tenemos todos los recursos para vivir bien en nuestro país maravilloso. Solo que el partido colorado, y también de otros grupos, se adueñaron de las riquezas al llegar al poder y nos dejan en la miseria, a quienes no comulgamos su ideología ni vivimos de las arcas del Estado. Alguna vez tiene que terminar el prebendarismo, el nepotismo, el clientelismo y el pago de favores. Alguna vez tenemos que convertirnos en un país serio y decente.

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