Política y pueblos nativos

Se fue al viaje eterno, el querido Padre José Zanardini, un hombre dedicado a los pueblos indígenas. Humanista, intelectual, escritor, antropólogo, salesiano y persona excepcional. Te saludaba siempre con estas palabras: “alegría, alegría, alegría”.

Vino al Paraguay de Italia en 1978 y se enamoró así como lo hicieron Moisés Bertoni, Azara, Bompland y Branka Susnik, que se quedaron a investigar aquí en esta tierra colorada y tropical. Tuve la suerte de entrevistarle en mi programa de radio, un sábado a la tarde. Hace dos años.

Siempre sonriente, dispuesto a la charla, sus conocimientos chamanicos deleitaba en serio. Había estado con los Ayoreos. Siempre decía que los hermanos nativos no te aceptan así nomas. Son cerrados y desconfiados. Pero el Padre Zanardini con su energía positiva, les había generado confianza y se quedo a vivir con ellos un tiempo largo. Así se hizo conocedor de esa cultura y escribió varios libros que ya forman parte de la biblioteca sobre antropología y ciencias sociales. Y ya queda a nivel mundial.

Quien no iba a querer a este sacerdote tan gentil y empatico. Me decía que aprendió a comer la comida de los hermanos nativos. Ellos no pasaban hambre pero sus raciones eran exactas. Y los chamanes tenían muchos poderes ocultos. Usaban las hierbas medicinales para distintas enfermedades, porque no salían de su entorno. Conocían los secretos ancestrales en ese sentido. Guardaban celosamente ese patrimonio. Tuvo la gran suerte de adentrarse en esos universos fascinantes, de magia y misterio.

En que la noche se llena de silencio, sombras y penumbras. Y vaya a saber de cuantos mitos y leyendas qué pululan por esas selvas inhóspitas y llenas de alimañas. Ni podemos pensar en la soledad de esos sitios con todo sus secretos guardados por siglos y siglos. Padre Zanardini, algún llamado tuvo para internarse con esa gente. Él era un ángel que cayó del cielo, descubriendo esos pueblos, para transmitir luego en sus libros o en la universidad, su gran sabiduría.

Le pregunté si desde que época fueron sacados los indígenas, de sus tierras y dijo que de los tiempos de don Carlos Antonio López. Grandes extensiones despojadas de los verdaderos dueños de esas tierras. Lo decía con su tono tan dulce y especial, sin ocultar el dolor que le producía esas injusticias cometidas por gente de mucha plata y mucho poder, que siguió y sigue ocurriendo hasta hoy día. Padre Zanardini, cumplió su papel y dejo su herencia, que debemos leer todos los paraguayos y extranjeros. Señalaba que hay leyes que supuestamente favorecen a los indígenas, pero son letra muerta. Hasta hoy si miramos en las calles, rutas o semáforos, vemos a los hermanos, recorrer como parias, en un país donde ellos nacieron y crecieron. Tanta injusticia y abuso, sin poder resolver este problema.

Fueron explotados en la época de los yerbales, de los mensú, en tiempos de Carlos Casado, de la industrial paraguaya y de tantos colonos que se instalaron en distintos colonos americanos y japoneses. Yo creo que ahora que aparecen como hongos, precandidatos a intendentes y concejales, tienen que enseñar a los niños y jóvenes, la historia de la verdad. El dolor paraguayo, como diría Rafael Barret. Como surgieron las grandes fortunas de quienes se adueñaron de inmensas tierras que sin dudar eran de los indígenas. Todo negocio de empresarios y políticos. Los vende patrias de siempre, los criminales y explotadores de sus semejantes. La tierra bañada en sudor, lágrimas y sangre. La fauna y flora extinguida para plantar la soja transgénica qué envenena el agua y el suelo. Las tierras vendidas a los ganaderos qué usan como esclavos a los indios.

Tal vez por eso, lloran las aves. Tal vez por eso mueren los árboles y se secan los ríos. Todo por el progreso y el desarrollo. Es cierto, no podemos volver hacia atrás, no podemos volver a un mundo primitivo e indocil. Si podemos usar la razón para reubicar a esos indígenas que pululan por la geografía nacional. Darles una vida digna o que vuelvan a su habitat natural, si no pueden vivir entre nosotros. Si el gobierno despilfarra el dinero, porque no se ocupa de estas etnias ancestrales.

En honor al trabajo de José Zanardini, de Bertoni y Bomplad tenemos que rendir ese homenaje. Y cuantos otros investigadores que vinieron de lejos y sintieron amor y respeto por nuestros antepasados. Es una deuda pendiente y tenemos que exigir a las autoridades. Responsables de proteger la cultura ancestral muy valiosa para todos y todas. Gracias Padre Zanardini, 47 años estuviste entre esas personas tan sabias. Hoy ya te encontraste con los chamanes en otro plano, quizás mejor y más justo. Gracias por tu humildad, tu entrega y vocación. Gracias por tu alegría. Que lindo recordarte. Se llena el corazón de gozo y ojalá haya muchos seres humanos con tu esencia, tu coraje, tu don de gente y amor a los más desprotegidos y olvidados de la sociedad. Gracias.

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