En el acto de ingreso de Barán estuvieron algunos veteranos que conocieron a don Evelio. Con ellos rememoramos aspectos de la personalidad de ese karai guasu y su Escarabajo legendario.
Fernández Arévalo, militante del PLRA, exiliado por la dictadura, desarrolló a su vuelta una intensa actividad intelectual, humanista, política, académica, constitucional, docente, bibliográfica (publicó varios libros), y mantuvo siempre su modestia, su honradez, su generosidad para compartir su sabiduría.
Ganó el respeto de sus compañeros de partido y de sus adversarios de ocasión, que veían en él una personalidad honorable.
Viniendo a casa tras el acto, pensaba en cuán diferentes a don Evelio son los políticos hoy. En su alarmante mayoría, huecos intelectualmente, fallidos moralmente, apegados a la riqueza fácil, al robo, al exhibicionismo, a la ostentación grosera, con la que tratan de encubrir su absoluta falta de valor intrínseco como personas.
Una diputada, Johana Vega, que disfruta hoy de su petronoviazgo y que es absolutamente inútil a los efectos del servicio a la ciudadanía en su labor “legislativa”, estrena una imponente camioneta de 160 mil dólares y reparte electrodomésticos como forma de conseguir adhesión. ¿Quién se los paga? ¿Su petronovio atornillado en la presidencia de Petropar? Ambos reciben dinero del Estado, y todo gasto extravagante que realicen debe tener coherencia con sus ingresos legítimos. Pero aquí ya nada importa: la honestidad no es un atributo necesario para quienes se surten del poder.
La gobernadora de Concepción, la cartista Liz Meza, organizó la fiesta de 15 años de su hija a un costo de 1000 millones. Su marido, Nelson Rivas, informó que él y su esposa hicieron sendos préstamos de 500 millones cada uno. La reacción de la ciudadanía local y nacional ante semejante “inversión” tratándose ella de la gobernadora de un departamento pobre fue masiva. Un tsunami de indignación.
El asesor jurídico de IPS, José González —cuyo patrimonio tuvo un sospechoso incremento en 15 meses—, cobró del Instituto (casi en quiebra) honorarios por 420 millones, que trata de justificar ante la Contraloría.
El señor Weldon Black, yerno de Pedro Alliana, es hoy “asesor externo” de IPS y embolsa 100 millones al año. ¿Hubiese sido nombrado si no estuviera casado con la hija del vicepresidente? Hija que, a su vez, gana 18 millones en el Congreso sin que se le conozca actividad útil alguna.
Todos fatigan calles en vehículos de raza pura.
Qué lejos están estos fantoches de la austeridad de Evelio Fernández Arévalo, quien servía a la patria conduciendo un humilde autito cuyo motor ronroneaba con orgullo al transportar a un paraguayo de alta gama.