La difícil situación de los puppets

La semana pasada será recordada en un futuro próximo en el ambiente político como aquella en la que los puppets (títeres) de la Cámara de Diputados advirtieron su condición de tal y amagaron con rebelarse.

Escuchamos, un tanto asombrados, como Raúl Latorre, presidente de la Cámara de Diputados, junto al resto de la bancada de Honor Colorado, se quejaban amargamente de haber sido estafados y utilizados por el Ejecutivo, centrando sus dardos sobre el ministro de Economía Fernández Valdovinos y evitando expresamente mencionar al presidente Santiago Peña, pese a que la responsabilidad principal de las decisiones recae en este último.

La reacción resulta un tanto llamativa, teniendo en cuenta que, desde que asumió esta legislatura, la cómoda mayoría que ostenta el cartismo en la Cámara de Diputados fue aprobando varios proyectos, de carácter económico, electoral, institucional, etc, remitidos por el Ejecutivo, sin mucho análisis ni debate, cumpliendo, evidentemente, instrucciones.

La diferencia es que esta vez la orden que cumplieron afectó la jubilación de los docentes, un sector que es parte clave de su estructura electoral. Se sabe que gran parte de los docentes son sus “soldados” durante los periodos electorales y la forma precipitada e inconsulta en que aprobaron la reforma a la ley de la Caja Fiscal, motivó el enojo de la tropa y amenazas concretas de un voto castigo.

Los diputados cartistas culparon de todo a “los técnicos” y al ministro Fernández Valdovinos, como si los mismos no formaran parte del equipo de Peña.

Sin embargo, este enojo posiblemente no les dure mucho, en las actuales condiciones políticas del oficialismo. Con su líder, Horacio Cartes, de reposo médico obligado, su supervivencia electoral dependerá en buena parte de la cohesión movimentista, algo que sin la presencia vigilante del titiritero principal, está en duda.

La experiencia política en los últimos años nos dice que cuando en un sector partidario con una estructura autoritaria falta el jefe (recordar a Lino Oviedo), el equipo entra en problemas, principalmente porque varios de los que lo componen carecen de liderazgo propio al haber sido designados “a dedo” para ser candidatos.

Para más, esto le ocurre al cartismo justamente cuando entramos de lleno en la carrera electoral con vistas las elecciones internas en junio y a las elecciones municipales en noviembre. Como diría Tom Hanks, en la película Apollo 13: “Houston, tenemos un problema”.

mcaceres@abc.com.py

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