La justicia y el proceso de su podredumbre

La Justicia es el último refugio de la democracia. Cuando los demás poderes institucionales claudican, la Justicia suele alzarse para salvar a la República. Si ella también cede, el país queda a merced de la crápula que pervierte la ley para intimidar a los justos. El Consejo de la Magistratura nos entregó —días atrás— un mensaje que raya en lo repugnante.

El Consejo elabora las ternas para elegir jueces y agentes fiscales. La semana pasada compuso la terna para juez penal de primera instancia en Asunción, y el primer puesto en tal terna lo ocupó —con 7 votos— el fiscal Aldo Cantero.

El mismo al que llaman Aldo Canta 50 no porque sea cantante precisamente. El mote suena a tarifa por resoluciones. Se lo endilgó el abogado Carmelo Caballero (quien lo conoce bien) en una conversación con el exsecretario del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados Raúl Fernández Lippmann, prófugo condenado a 7 años de prisión por enriquecimiento ilícito y lavado de dinero.

Cantero es el mismo de quien la prensa logró evidencias de que cumplía órdenes de Pedro Ovelar, abogado de Horacio Cartes en una denuncia de éste. Cantero firmaba los escritos que le pasaba Ovelar. Cantero soporta, además, una denuncia por violencia familiar. Y hay otros asuntillos que hacen que su imagen no ofrezca garantías de probidad ni ética. Bueno, este anti-modelo obtuvo el voto mayoritario del Consejo de la Magistratura. Podría llegar a juez, y entonces podría ascender a Canta 150.

En contrapartida —esto indignó a parte de la ciudadanía— al obtener un solo voto no entró en la terna el fiscal Deny Yoon Pak, indudable continuador del trabajo del asesinado fiscal Marcelo Pecci en la persecución a narcos, lavadores y los criminales asociados.

Pak siguió adelante con el caso A Ultranza PY y logró la condena a 13 años de cárcel para Erico Galeano, personaje intensamente poderoso. Desde luego, no podía entrar en el radar de este Consejo de la Magistratura, dominado por intereses politiqueros y afinidades con asuntos que poco tienen que ver con la naturaleza del derecho, con lo justo y lo legítimo. Se excluye de esto al doctor Luis María Benítez Riera, quien propuso y voto a Pak.

El senador Edgar López, tránsfuga del PLRA al cartismo, fue patético. Votó a Cantero a cambio de que le votaran a un candidato suyo. En el Consejo los magistrados son solo mercancías intercambiables. Pak es demasiado honesto para prestarse a ser un mero utilitario.

En Hamlet, Shakespeare hace decir a Marcellus: “Something is rotten in the state of Denmark” (“Algo está podrido en el estado de Dinamarca”), traducido como “Algo huele mal en Dinamarca”, para simbolizar la corrupción.

Como en la Dinamarca de Hamlet, algo está podrido en el Paraguay. Más que jueces, eligen “mercancías” que amenazan con pudrir aún más las defensas de la democracia.

Parecería que el Consejo de la Magistratura sirve —más que a la República— a los causantes de la podredumbre.

nerifarina@gmail.com

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