¡Paraguay, carajo!!!

Al Paraguay lo queremos los 365 días del año, no en un solo mes o mientras metan goles. Nos ponemos la camiseta cada día, a cada hora, cada amanecer cuando salimos a trabajar y apostamos por la decencia, el trabajo y el desarrollo para todos.

Lo cuidamos de lunes a domingo, dentro y fuera de la cancha, con o sin hinchada, con o sin remera. Lo cuidamos sobre todo cuando se apagan los vítores y las luces, cuando se iluminan los negociados y debemos estar en alerta.

A nuestra tierra la cuidamos por herencia de quienes murieron en la Guerra Grande y en la Guerra del Chaco. La defendemos de quienes quieren pulverizar a golazos los arcos en los estadios y de quienes quieren hipotecar nuestra soberanía y reventar el dinero público.

A la albirró la alentamos en las gradas de los estadios y en nuestros hogares, alrededor de nuestras mesas. Los amaneceres de los partidos son de emoción e incertidumbre, día de colgarse alguna camiseta vieja que sobró de otras eliminatorias; es repasar las cábalas y ver con qué familiares y amigos disfrutaremos el partido. Es ir al trabajo con una sonrisa en la cara porque ese día serán más soportables las carencias que arrastramos.

Veintiséis chicos y un cazador de utopías viajaron anoche llevando nuestras esperanzas, once entrarán a la cancha pero alentaremos millones. Nuestro país volverá a ilusionarse por unas semanas, y esa fe opacará las polarizaciones. Estaremos juntos los de abajo y los de arriba, los del norte y del sur: los vítores resonarán iguales y hasta al mismo tiempo, demostrando que hay muchas cosas que podemos hacer juntos.

Al país se lo ama y cuida, desde adentro y desde afuera. Los paraguayos que tuvieron que salir y no nos olvidan, los que estamos aquí adentro y no nos rendimos. El Paraguay se defiende en un estadio propio o ajeno, pero también en cada metro cuadrado de la tierra donde nacimos y quizá moriremos. Abrazamos nuestro rojo, blanco y azul en cada decisión acertada que tomamos, cuando votamos a conciencia sin que nos compren, cuando hacemos el bien aunque nadie nos mire.

Mi deseo como hincha es que podamos arrasar en todos y cada uno de los estadios en que nos toque jugar. Que cada día de partido sea una fiesta, que estas semanas de fútbol nos hagan olvidar las frustraciones. Mi deseo como ciudadana es que no olvidemos proteger nuestra nación así como la defendemos en la cancha. Que no sean solo propagandas “la garra guaraní” y el “¡Vencer o Morir!”

La patria es todos los días; se cuida, no se negocia y no se entrega.

mabel@abc.com.py

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