Futuro incierto

La compra de votos durante las jornadas eleccionarias en nuestro país, lastimosamente, ya no representa novedad alguna y, antes que buscar mecanismos que acaben o castiguen a los infractores que realizan estas prácticas ilegales, e incluso penalizadas por el Código Electoral, cada vez crece más en proporciones considerables.

Por lo que pudimos observar en las recientes internas del coloradismo en el Alto Paraguay, esta actividad, hasta si se quiere criminal, pues mata la conciencia del ser humano, se ha institucionalizado al punto de que existe todo un sistema organizativo para la compra de votos el día de las elecciones.

Familias enteras ofertan sus votos al mejor postor; jóvenes que deberían ser promesas de un futuro mejor, lastimosamente son parte de esta rosca mafiosa creada solo para potenciar el poder de gobernantes que buscan saciar sus intereses personales y, si se puede, realizar un pequeño maquillaje en pos del sufrido pueblo.

Esto es lo realmente preocupante: el mundo de corrupción que estamos ofreciendo las personas mayores a los jóvenes, quienes, lastimosamente, al no tener otra opción, fácilmente son seducidos y caen ante las garras del dinero, que solo les servirá para aliviar sus problemas por unas pocas horas.

Muchas personas alegan que dependen de la ayuda que puedan obtener de parte de los políticos, sobre todo en relación con los estudios de sus hijos, varios de ellos radicados en otras regiones del país, especialmente a la hora de obtener las becas otorgadas por la Gobernación o algunas municipalidades, que, a pesar de ser migajas, en algo ayudan a costear los gastos.

Las penurias que a diario se viven en el Alto Paraguay, cuando las personas quedan aisladas por varios meses debido a la falta de caminos, o el no poder trasladar a tiempo a algún familiar hacia un centro hospitalario de otra región debido a la precariedad sanitaria de este departamento, son precisamente consecuencia de la desidia de las autoridades.

En muchos de estos casos de carencias sociales que se viven desde hace décadas en el departamento, se puede notar la falta de gestión de las autoridades de la zona, quienes en su gran mayoría solo se postran ante la desidia del Gobierno central, muchas veces para no nadar contra la corriente de sus correligionarios.

Nunca la pobreza podrá ser justificante para vender la conciencia y, si no existen candidatos potables o creíbles, el voto en blanco es un arma elemental para manifestar el desacuerdo. Lo que no se puede hacer es hipotecar el futuro de las personas.

calmiron@abc.com.py

Lo
más leído
del día