Un ciudadano ejemplar

Teófilo Medina. Fue un investigador entusiasta y talentoso. Divulgó en libros y folletos la rica historia concepcionera. Es siempre dolorosa la pérdida de personas que son útiles a su comunidad, al país.

El domingo pasado falleció en Concepción. Medina lo fue sobradamente. Murió a los 85 años, gran parte de los cuales los dedicó a conocer, y hacer conocer, el pasado tumultuoso o creativo de su patria chica que lo llora y lo recordará, seguramente, por mucho tiempo.

Era una persona generosa. Compartía sus conocimientos con quienes los requerían. Fue el referente obligado de la historia norteña, repleta de acontecimientos ignorados o escasamente conocidos. Me tocó en suerte apreciar el carácter dadivoso de Medina. Cuando tuve la idea de averiguar, para una novela, cómo fueron los meses de ocupación por las fuerzas revolucionarias en 1947 –ignorados o mal aprendidos en el resto del país- acudí al colega Aldo Rojas para que me indicara a quién contactar. Sin titubear, me dio el nombre de Teófilo Medina. “Es la persona que más sabe y a quien le gusta ayudar”, me respondió.

Desde entonces –habrá sido en el 2011 o 2012- nos hicimos amigos. Las veces que conseguía un material que pudiera serme útil, me enviaba por correo u otros medios. Manteníamos por teléfono frecuentes conversaciones sobre el tema que me interesaba particularmente y que él dominaba.

Concepción se levantó en armas el 8 de marzo de 1947. Fue una reacción de los militares conocidos como “institucionalistas” contra lo que consideraron una traición del presidente de la República, general Higinio Morínigo, a las Fuerzas Armadas. Había entregado el poder al Partido Colorado el 13 de enero luego de prometer que lo daría a los militares con la misión de llamar a una Constituyente y democratizar el país. A Concepción se unió luego el ejército del Chaco; también prestigiosos militares, ya en situación de retiro, y conocidos políticos.

Mucho se escribió sobre esta revolución devastadora que consumió cinco meses de vida nacional; pero muy poco lo acontecido en Concepción entre marzo y fines de julio, meses gobernados por los rebeldes. La primera consecuencia fue que muchos colorados se exiliaron al Brasil. La segunda, el regreso de los mismos cuando los rebeldes abandonaron Concepción.

A más de haber vivido este tiempo, Teófilo Medina lo investigó, estudió, registró, y dejó documentos imprescindibles que nos ilustran sobre una época singular.

El primer tomo de “Aporte para la historia de Concepción”, trata de “La administración Municipal durante la Guerra Civil de 1947” Es un compendio de las disposiciones que registran los efectos calamitosos de la venganza ciega. Contiene, también, algunos llamativos como el pedido de devolución de una bicicleta –“de uso indispensable para la Inspección general”- hecho por el Intendente Municipal al jefe revolucionario, Tte. Cnel., Alfredo Galeano. Esta bicicleta habría usado el capitán Bartolomé Araujo para tomar el Regimiento “2 de Mayo” e iniciar la revolución. Este acontecimiento inspiró al escritor argentino, Mempo Giardinelli, para escribir su celebrada novela “La revolución en bicicleta”.

A finales de julio del 47, las anteriores autoridades municipales retomaron sus respectivos cargos. El Intendente, Rodolfo González, el 6 de setiembre solicitó al jefe de policía “dar una autorización” para secuestrar un coche de “Manuel Quevedo, caudillo liberal, para uso de esta repartición”.

En el tomo II de “Aportes…” Medina nos presenta la biografía del ciudadano uruguayo, Enrique Rogberg Balparda, con el título de “Un héroe olvidado”. En el tomo III, nos da la “Recopilación y transcripción de documentos históricos de Concepción”. Estos son algunos de los valiosos aportes de Teófilo Medina, a más de su generosidad y compromiso con el país, por los que siempre lo recordaremos con gratitud.

alcibiades@abc.com.py

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