Sanear todos el IPS

Para que el Instituto de Previsión Social (IPS) funcione, se debe sanear su administración, apartar a los funcionarios desleales y cortar el chorro de las licitaciones amañadas dirigidas a los amigos, así como del cuoteo político.

El IPS se divide en tres principales sectores: Administración, Jubilados y Aportantes, y el área de Salud.

El primer grupo comprende al 9% de los funcionarios nombrados y contratados, que está integrado por personal administrativo. Por otro lado están los aportantes, que ya llegan a 1.000.000, frente a los jubilados, que son apenas 90.000, según datos oficiales del IPS.

Luego está el sector de Salud, que se compone de médicos y especialistas en general. En esta área se administra también la compra de medicamentos e insumos, así como la contratación de nuevo personal de blanco.

En total, el IPS tiene 26.000 funcionarios nombrados y contratados, siempre según datos oficiales de la previsional.

Estos números, y por lo que refieren las distintas asociaciones de jubilados del IPS, no justifica que la institución se encuentre en las condiciones en las que están sus Clínicas y periféricas con servicios abarrotados de pacientes, sin la presencia de médicos en dependencias tan importantes como las Urgencias o las distintas áreas de especialidades.

En la clínica Ingavi esta semana unos 30 pacientes que fueron para sus consultas, en el turno de la mañana, fueron atendidos recién a la tarde. Luego de hacer un escándalo pudieron ser atendidos. En este hospital la falta de medicamentos es una constante al igual que en otras periféricas, como en San Antonio y Capiatá.

La previsional tiene suficientes ingresos como para incluso contar con su propio laboratorio de medicamentos, que ya tuvo en sus tiempos de gloria.

El problema está en cómo se realizan las licitaciones. Se pagan medicamentos e insumos por encima del valor de mercado, que ni siquiera son de calidad prémium y que terminan siendo obsoletos e inservibles para el uso médico.

Al IPS le urge sanear la forma en que es administrada para poder aspirar a brindar a sus beneficiarios una atención de calidad.

Sus autoridades deben ejercer un control activo incluso sobre la atención que se brinda en cada instituto. Es inadmisible que los pacientes esperen por horas para que sean atendidos.

Se debe controlar las licitaciones para que no se inflen los costos de medicamentos e insumos para que sean adquiridos a precios justos y de buena calidad. Porque de lo contrario, se continuará en el mismo camino.

lucia.gonzalez@abc.com.py

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