Croacia

YouTube reemplazó con videos la necesidad de transmitir por escrito las cosas que uno ve y, sin embargo, no creo que describirlas en letras deje alguna vez de ser un goce.

La costa dálmata, que ahora pertenece a Croacia, está signada por picachos que arrancan verdes y culminan de un gris claro y pétreo que contrasta con un cielo casi sin nubes; serpentean siguiendo la costa ventosa del Adriático, una parte del Mediterráneo de colores azules y verdes y turquesas.

Me parece una injusticia decir que es una mezcla de Grecia a Italia porque Croacia tiene identidad, pero no se me ocurre otra descripción del ambiente que esa.

Desde 2013 el país forma parte de la Unión Europea y entiendo que para los croatas en general ha sido un buen negocio porque les ingresaron miles de millones de euros por eso que Bruselas llama algo así como “fondos de compensación” o concepto similar, lo que les permitió avances impresionantes en infraestructura.

El costo en libertades es igual de impresionante. Comento lo de los acondicionadores de aire, que es similar a lo que conté la pasada semana sobre Italia, porque me parece demasiado didáctico: Severas limitaciones para instalarlos y usarlos.

No conozco detalles suficientes sobre la vida política, aunque no me extrañaría que las imposiciones que han sufrido los rumanos o las que se ciernen sobre los alemanes y franceses actúen también como una espada de Damocles sobre Croacia.

Las leyes de censura de la Unión Europea, su ley de servicios digitales, por ejemplo, tienen, por supuesto, vigencia plena.

Y tampoco me sorprendería que el peor aspecto del totalitarismo opere en Croacia como en el resto, el que la propaganda fascista denomina “democracia participativa” mediante la que las “organizaciones no gubernamentales” secuestran la iniciativa legislativa, ocultando que son meras agencias de empresas impulsando regulaciones que impiden trabajar a sus competidores, destruyendo la libre concurrencia no solamente en el campo económico, sino también en el político.

El tránsito desde una sociedad libre a una sociedad totalitaria sólo excepcionalmente es violento; en general siempre ha sucedido de modo gradual, a veces rápido como Alemania con Hitler, a veces lento como Roma durante el Imperio, una progresión que anesticia a la gente para evitar que perciba el deterioro primero y que pueda resistir después.

Entiendo, por supuesto, que disfrutando de sus paradisiacas playas de gijarros bañadas por aguas cristalinas, sombreadas por pinos majestuosos y la sensación de bienestar que ahora se percibe, los croatas hagan oidos sordos al sombrío panorama.

Croacia superó todas mis expectativas. Las ruinas romanas se yerguen junto a portentosas fortalezas medievales, las huellas de la Serenísima República de Venecia están en todas partes junto al fútbol en cada una de sus deliciosas villas y ciudades.

evp@abc.com.py

Lo
más leído
del día