Algunas claves

La de este domingo será la octava elección de intendentes y concejales desde que comenzó el proceso de transición a la democracia electoral en 1989.

Democracia electoral, porque si bien se viene cumpliendo sistemáticamente el ritual de sufragio ciudadano desde 1991, no puede negarse que existe una insatisfacción mayoritaria sobre los resultados de la gestión de quienes reciben un mandato popular para mejorar la calidad de vida de las personas, pero terminan defraudándolo.

No es por ello menos significativo por ejemplo, que a la hora de citar quién puede ser considerado como el mejor de los intendentes de la capital de las últimas décadas, la respuesta más frecuente sea la de Porfirio Pereira Ruiz Díaz, el último de los intendentes designados unilateralmente por el dictador Stroessner.

Es solo una muestra del desencanto con el sistema democrático, y de la deuda que tienen con esas expectativas ciudadanas, quienes llegan al cargo mediante el voto de la gente, que les otorga temporalmente un mandato para administrar los recursos que son de todos.

La paradoja democrática es que si se imponen el desencanto, la decepción y el desinterés en la participación, solo se benefician quienes ya vienen generando desde el poder esa misma decepción.

Por eso una de las claves es la participación, recordando también que a mayor cantidad de electores mayor legitimidad de elegidos. En las ultimas elecciones municipales, las de 2021, la participación fue del 60,5%, con un total de poco más de 2 millones 800 mil votantes.

Para esta elección están habilitadas poco más de 5 millones 43 mil personas, por lo que de repetirse un porcentaje similar, se alcanzarían más de 3 millones de votos.

La participación se da por una mezcla de elementos, el principal es el voto duro, aquel que se mueve empujado por una estructura de relaciones sociales que pueden ser amistosas, familiares, partidarias, clientelares y/o prebendarias.

Quienes pretendan crecer para superar esas estructuras, deberán ser capaces de movilizar también a través de la ilusión, la esperanza y las expectativas que puedan generar para tratar de conquistar los votos de quienes están vinculados a ellas, y sobre todo además lograr que participen quienes se movilizan por su propia iniciativa.

Así como vimos esta campaña proselitista, es muy probable que en algunos importantes municipios del país se resalte este elemento desde esta misma noche, a la hora del análisis de los resultados electorales.

Para analizar la participación, tampoco debe dejarse de lado al tiempo, sobre todo si trae lluvias consigo, algo que podría ser menos relevante en otros sitios con mejor infraestructura vial pero que sobre todo en algunas de nuestras zonas puede contribuir al ausentismo.

La de hoy se presenta también como un desafío para quienes pretenden tener posiciones de poder para negociar cupos en las listas y chapas.

Juan Carlos Baruja en Paraguarí, César Sosa en Guairá, Basilio Núñez en Presidente Hayes, Silvio Ovelar en Caaguazú, Raúl Latorre en Asunción. Todos ellos juegan también su propio partido a la hora de buscar desde mañana un reacomodo en el movimiento oficialista colorado.

Miguel Prieto en Ciudad del Este, aunque extendiendo el análisis posterior a todo el Alto Paraná, y Ricardo Estigarribia en Central, están en el mismo desafío en el arco de la oposición.

Y si bien no son equivalentes como elecciones, al final del día veremos también con cuántos municipios, de los 263 del país se quedan los colorados y con cuántos la oposición, con los liberales como cabeza en la gran mayoría.

Cuantitativamente los opositores necesitan no bajar de 100, aunque también entrará al análisis el peso electoral de cada uno de ellos.

guille@abc.com.py

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