Caja parlamentaria: Llano cuestiona privilegios y clientelismo

Blas Llano, en ABC Cardinal esta mañana. ARCENIO ACUÑA

El exsenador Blas Llano lanzó duras críticas al funcionamiento de la Caja Fiscal, al sistema de jubilaciones parlamentarias y también al manejo del gasto público. Aseguró que el modelo actual es insostenible y profundamente injusto para la ciudadanía y que la reforma que se plantea no tendrá efecto si no se disminuye el clientelismo ni se hacen cambios reales.

Blas Llano habló esta mañana sobre la reforma de la caja fiscal que está en debate y sobre las críticas a la caja parlamentaria, que permite que los legisladores se jubilen con apenas 10 años de aporte. “Vos no le podés dar a ningún ciudadano una jubilación por haber estado cinco años en la función pública… En cinco años no se jubila nadie, ni aquí ni en ningún lugar del mundo, ni en diez ni en quince”, afirmó.

Señaló que, en todo caso, debería considerarse un mínimo mucho mayor de años de aporte para acceder a ese beneficio en la caja parlamentaria.

Así también, Llano sostuvo que el problema no se limita únicamente a la Caja Fiscal del Congreso, sino que responde a un desbalance generalizado en todo el sistema estatal. “Es muy sencilla la economía: vos no podés gastar más de lo que ganás”, explicó.

Comparó la situación del Estado con la de una persona que gasta el doble de sus ingresos y termina inevitablemente en quiebra. Dijo que ese es exactamente el camino que está siguiendo el sistema público en todas las cajas. “Hay que ser muy realista con este tema, todo lo que no es justo, fuera”, enfatizó en los estudios de ABC Cardinal.

Exceso de funcionarios y Estado insostenible

Así también, en otro momento cuestionó el gran problema de la sobrecarga de funcionarios públicos. Puso como ejemplo a la Municipalidad de Asunción y señaló que una ciudad no puede sostener entre diez mil y doce mil funcionarios sin afectar seriamente su capacidad operativa. “Toda tu plata se va ahí y no podés arreglar ni un bache”, sostuvo.

En ese contexto, cuestionó el uso de la función pública como herramienta de favores políticos. “Si seguimos metiéndole en la función pública a nuestro hijo, a nuestra señora, a nuestra amante, a nuestro perro y a nuestro gato, tarde o temprano ese Estado va a quebrar”, expresó.

Advirtió que quienes terminan pagando las consecuencias de ese modelo son los contribuyentes, que ya están soportando el impacto económico de un sistema deficitario.

Dijo que si no se soluciona ese problema y no se disminuye el funcionariado público, ninguna reforma podrá ser efectiva.

Oposición debilitada

En otro momento, reflexionó sobre la situación de la oposición. Dijo que el gobierno de Santiago Peña actúa sin contrapesos reales debido a la debilidad de la oposición en el Congreso. Según afirmó, el Poder Ejecutivo avanza con comodidad porque no enfrenta una fuerza política capaz de marcar agenda propia ni de ejercer un control efectivo. “El Ejecutivo hace lo que quiere”, aseveró.

En ese sentido, cuestionó la falta de iniciativa política de ciertos sectores opositores y advirtió que gran parte de ellos se limita a reaccionar ante los proyectos oficiales o a seguir la línea que marca el propio Poder Ejecutivo o algunos medios de comunicación, en lugar de construir una línea política autónoma. “Se persigue la hoja del Poder Ejecutivo o de algunos medios”, sostuvo.

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