El presidente de la Cámara de Senadores, Basilio “Bachi” Núñez, anunció ayer que el senador cartista y presunto “abogado mau” Hernán David Rivas solicitó permiso para dejar temporalmente su banca, un beneficio no contemplado en la ley pero ya repetido gracias al nefasto precedente con el condenado Erico Galeano (ANR).
Para sectores de la oposición, este movimiento es una estafa al pueblo paraguayo. El senador Eduardo Nakayama fue contundente al señalar que el camino legal y ético debería ser la pérdida de investidura y no una salida decorosa a través de un permiso.
“Rivas debe tener algo y por eso no le sueltan la mano, definitivamente”, afirmó Nakayama, sugiriendo que el oficialismo mantiene un pacto de silencio para proteger al legislador.
El caso de Rivas, señalado por poseer un título universitario presuntamente falso, ha escalado a un escándalo de proporciones institucionales. Según Nakayama, la gravedad de sus actos supera incluso otros casos polémicos recientes, como los de Norma Aquino (“Yamy Nal”) o Javier Vera (“Chaqueñito”).
Lea más: Para no echarlo, cartismo protege a Hernán Rivas con ilegal permiso como senador
“En un plano ideal, Rivas debería estar preso por la cantidad de hechos punibles que ha cometido. El más grave de ellos, coacción grave contra una agente fiscal, además de tráfico de influencias, porque está amenazando por su propio caso”, sostuvo el legislador.
A pesar de la evidencia presentada, la aritmética parlamentaria dominada por el movimiento Honor Colorado garantiza la permanencia de Rivas en el Congreso. Consultado sobre las chances de una expulsión definitiva, Nakayama fue tajante: “La probabilidad es cero”.
“Es triste, pero él se tiene que ir; no puede seguir ni un minuto más en el Senado”, sentenció el legislador opositor, subrayando la erosión de la credibilidad de la Cámara Alta ante la protección sistemática de figuras procesadas por la Justicia.