16 de agosto de 2026

Tres condenados por el secuestro y crimen de la hija del expresidente de la República Raúl Cubas Grau, Cecilia Cubas Gusinky, ya están cumplen las medidas de seguridad establecidas al momento de la sentencia dictada en el primer juicio con relación al caso, realizado en el año 2016.

El abogado querellante de la familia de Cecilia Cubas, que estuvo este viernes, en la condena de 28 años a Lorenzo González Martínez, miembro del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), expresó que la querella está satisfecha. Insistió en la peligrosidad del condenado y que aún faltan otros miembros de la banda terrorista que siguen prófugos y deben rendir cuentas ante la Justicia.

Un Tribunal de Sentencia condenó a Lorenzo González Martínez a 23 años de prisión, más cinco años como medida de seguridad, por haber participado en el secuestro y asesinato de Cecilia Cubas. El abogado de la familia Cubas, Andrés Casati, dijo que están satisfechos con la condena y que la consideran “justa y útil”.

Lorenzo González Martínez fue condenado a 23 años de cárcel más 5 años como medida de seguridad por el secuestro y posterior asesinato de Cecilia Cubas Gusinky, ocurridos entre setiembre de 2004 e inicios de 2005. La exsenadora Mirtha Gusinky, madre de la víctima, calificó la sentencia contra el exfusilero del autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) como “un poco de justicia en la tierra”.

La condena por el secuestro y muerte de Cecilia Cubras, ocurrida en el 2004, a Lorenzo González Martínez, se daría mañana, según confirmó el abogado querellante, Andrés Casati. El procesado es considerado uno de los fusileros del EPP y fue identificado en un video de una reunión política que se hizo en el año 2004. Casati dijo que no comparte el pedido de pena requerido por la Fiscalía.

Hace 20 años, la familia Cubas Gusinky no pudo festejar la primavera. Cecilia, una de las hijas del expresidente Raúl Cubas, fue secuestrada a metros de su casa en San Lorenzo. Su cuerpo sin vida fue hallado cinco meses después en una fosa ubicada en una vivienda de Ñemby, convirtiéndola en la primera víctima mortal del ahora denominado EPP.