10 de septiembre de 2026

En Paraguay, el Banco Central ha venido sosteniendo que el tipo de cambio nominal no constituye un objetivo de la Política Monetaria y que debe ser determinado por la oferta y la demanda. Puede intervenir ocasionalmente cuando sea necesario preservar el funcionamiento normal, competitivo y equilibrado del mercado, pero sin alterar las tendencias provenientes de los fundamentos económicos.

Alrededor de US$ 81 millones fue el gasto de la política monetaria en el primer semestre del año, o sea, de lo que invirtió el BCP para de mantener la inflación en niveles bajos. Esto corresponde principalmente al pago de intereses a los bancos por la colocación de instrumentos, impresión de billetes y monedas, entre otros

Alrededor de US$ 67 millones fue el gasto de la política monetaria, o sea, de lo que invirtió el BCP para de mantener la inflación en niveles bajos al mes de mayo último. Esto corresponde principalmente al pago de intereses a los bancos por la colocación de instrumentos, impresión de billetes y monedas, entre otros

El Comité de Política Monetaria del Banco Central del Paraguay mantuvo la tasa en 5,50% anual, apoyado en una economía que crecería 4,2% en 2026 y una inflación que seguiría por debajo de la meta. No obstante, advierten que la mirada está en combustibles, petróleo y la Fed.

Alrededor de US$ 54 millones fue el costo de la política monetaria, o sea, de lo que invirtió el BCP para de mantener la inflación en niveles bajos al mes de abril último. Esto corresponde principalmente al pago de intereses a los bancos por la colocación de instrumentos, impresión de billetes y monedas, entre otros

La posición financiera de Paraguay en los mercados internacionales se ha fortalecido tras la obtención del grado de inversión por parte de Standard & Poor’s Global Ratings en noviembre de 2025, que se suma al alcanzado con Moody’s Investors Service en julio de 2024. A partir de este nuevo escenario, el acceso al financiamiento externo mejora en términos de costos y condiciones, aunque también expone en mayor medida a la economía a los ciclos financieros internacionales y a episodios de volatilidad cambiaria.