4 de junio de 2026

Ignoramos si las batucadas, empleadas hasta el exceso en los escenarios futbolísticos e inclusive de las manifestaciones públicas a favor o en contra de una causa determinada, también sonaron el martes 5 de mayo último en los múltiples espacios de la binacional, para recordar los 42 años de Itaipú en la relevante función de generar energía.


La renegociación del Tratado de Itaipú, y en particular de su engañoso Anexo C, es un anhelo histórico del Paraguay. El 13 de agosto de 2023 por fin se abrió la tan ansiada oportunidad, al cumplirse el plazo acordado para la revisión, a los cincuenta años de su entrada en vigencia, ya con la deuda por la construcción de la central totalmente cancelada. Sin embargo, no solo todo sigue exactamente igual más de dos años después, sino que hace siete meses las tratativas están formalmente suspendidas ¡por decisión unilateral del gobierno de Santiago Peña! en contra de los intereses del país. A estas alturas ya no cabe creer que se trata de una simple ingenuidad. Da para pensar que hay un “trato apu’a” a espaldas del pueblo paraguayo.
Este mes se cumplen dos años del plazo expresamente fijado en el Anexo C del Tratado de Itaipú para su renegociación y todo continúa exactamente igual. Nuestro país, en teoría dueño del 50%, en la práctica no puede disponer libremente de sus excedentes y es obligado a cederlos en su totalidad exclusivamente a su “socio” a cambio de una arbitraria “compensación”, totalmente divorciada del mejor precio de mercado en la región. Hace tan solo unos días Lula da Silva le reclamó a Donald Trump un trato de igual a igual y exclamó que Brasil “no es una república insignificante”. Tal parece que considera que Paraguay sí lo es y, tristemente, así se comporta también el Gobierno nacional.
La Dirección Técnica paraguaya de Itaipú Binacional publicó un informe en el que se destaca que la central hidroeléctrica produjo 3.089.070 gigavatios/hora desde que se puso en operación la primera turbina, en 1984, hasta junio de 2025, un volumen gigantesco, equivalente al consumo anual presente de 140 países similares al nuestro. En teoría, la mitad es de Paraguay, pero, en la práctica, en 41 años nuestro país apenas consumió el 10% y cedió todo su sobrante al Brasil por 5.532,5 millones de dólares, cuando el valor de esa energía paraguaya excedente, a precios muy conservadores, es diez veces mayor.

La central paraguayo/brasileña Itaipú produjo en 41 años 3.089.070 GWh (1 GWh = 1000 MWh). Según Art. XIII del tratado, de esa cantidad, 1.544.535 GWh correspondían al Paraguay; sin embargo, en todo ese tiempo, pudo aprovechar solo 310.782 GWh, 10% del total y 20% de su energía, ¿qué pasó los sobrantes 1.233.753 GWh?

La revisión del Anexo C del Tratado de Itaipú acumula ya dos años de atraso, pero las negociaciones con Brasil siguen paralizadas desde principios de abril por el caso de espionaje brasileño contra autoridades paraguayas. Tres meses después de la suspensión de las tratativas, el gobierno nacional aún espera la aclaración correspondiente.