Debate en Berlín: ¿construir viviendas o preservar el búnker de la Cancillería de Hitler?

Dietmar Arnold, presidente de la asociación “Berliner Unterwelten” (Subterráneos de Berlín), posa junto a fotografías de archivo que muestran el búnker subterráneo (izq.) de la Nueva Cancillería del Reich durante su construcción, a finales de la década de 1930, en el distrito de Mitte, durante una conferencia de prensa en Berlín, el 11 de agosto de 2026.120726+0000 JOHN MACDOUGALL

BERLÍN. La propuesta de construir 66 viviendas en el antiguo terreno de la Cancillería de Hitler ha generado controversia. La organización “Unterwelten” busca preservar un búnker histórico, argumentando que su eliminación distorsionaría la memoria de los horrores nazis.

Un proyecto para construir un edificio con 66 viviendas justo en un terreno en el que estuvo situada la Cancillería de Adolf Hitler, conocida como Neue Reichskanzlei, ha desatado un debate sobre el futuro del búnquer principal de aquel edificio que la organización Mundos Subterráneos quiere convertir para el público en un espacio de exposiciones sobre los años de la dictadura nazi.

Dietmar Arnold, presidente de la asociación “Berliner Unterwelten” (Subterráneos de Berlín), posa junto a un mapa que muestra el búnker subterráneo de la Nueva Cancillería del Reich, en el distrito de Mitte, durante una conferencia de prensa en Berlín, el 11 de agosto de 2026.FP)

La conferencia de prensa convocada este martes por la organización “Unterwelten” (Mundos Subterráneos) tuvo lugar en frente del Museo Histórico Alemán. Un letrero mostraba el camino para llegar al lugar del acto para el que había que bajar a un subterráneo en el que se pasaba por una exposición sobre los últimos días del Berlín nazi.

Una de las fotos muestra al general Helmuth Weidling saliendo del búnker de la Neue Reichskanzlei, que no hay que confundir con el llamado búnker de Hitler.

Esa foto de Weidling, que en la Unión Soviética se convirtió en un símbolo de la capitulación alemana, se tomó cuando el último comandante de Berlín salía tras haber identificado los cuerpos de Hitler y Joseph Goebbels y fue usada en una película de propaganda del Ejército Rojo.

Vista de una propiedad en cuyos terrenos se observan los restos del llamado “Gran Búnker” de la antigua Nueva Cancillería del Reich, en Berlín, Alemania, el 11 de agosto de 2026.

El presidente de “Unterwelten”, Dietmar Arnold, defendió en la rueda de prensa su idea de la recuperación del búnquer y rechazó el argumento del titular de Obras Públicas de la ciudad-estado de Berlín, Christian Gaebler, que ha dicho que no está dispuesto a detener un proyecto de vivienda para salvar un lugar que puede convertirse en un lugar de peregrinación de neonazis.

Vista de una propiedad en cuyos terrenos se encuentran los restos del llamado “Gran Búnker” de la antigua Nueva Cancillería del Reich, en Berlín, Alemania, el 11 de agosto de 2026.

“Quien elimina lugares auténticos de la memoria deja a los extremistas las interpretación de la historia”, dijo Arnold.

Además, según él, la posibilidad de que en pleno centro de Berlín, donde la atención pública siempre está presente, surja un lugar de peregrinación semejante es prácticamente nula. “Algo así puede surgir en un búnquer abandonado en un bosque, no en el centro de Berlín”, sostuvo.

Turistas se encuentran frente al cartel informativo sobre el búnker del Führer, cerca de lo que fue la Nueva Cancillería del Reich, en Berlín, Alemania, el 11 de agosto de 2026.

Ligado a la historia del Muro de Berlín

Arnold y “Unterwelten” no están solos en la defensa del búnquer. “Quien elimine ese búnquer no podrá hablar más de la memoria, ni la cultura”, dijo el historiador y publicista Michael Wolffsohn, de la Universidad del Ejército alemán de Múnich.

También otras organizaciones, como la Fundación para el Monumento a los Judíos Asesinados en Europa o la Fundación Muro de Berlín, se han manifestado a favor de rescatar el búnker.

El presidente de la asociación Berliner Unterwelten, Dietmar Arnold, participa en una conferencia de prensa sobre el llamado “Gran Búnker” de la Nueva Cancillería del Reich, en Berlín, Alemania, el 11 de agosto de 2026.

La historia del búnker de la Cancillería de Hitler está ligado a la historia del Muro de Berlín. En los años sesenta del siglo pasado las autoridades de la extinta República Democrática Alemana (RDA) se interesaron por el Berlín subterráneo después de cuatro décadas en los que los varios búnqueres estuvieran sepultados y olvidados.

La RDA temía que en el Berlín subterráneo pudiera haber caminos de fuga hacia Occidente. Tras abrir los búnkeres y hacer planos de ellos volvió a sepultarlos.

El búnker personal de Hitler quedó destruido en buena parte -aunque no totalmente como había sido la orden- y “Unterwelten” no considera posible recuperarlo.

No ocurrió lo mismo, sin embargo, con el otro búnker, que daba refugió a empleados de la Cancillería, a reuniones de Hitler con altos mandos militares y, en los primeros años de la guerra, también a mujeres embarazadas.

Ese búnker se salvó porque estaba situado en la llamada zona de la muerte y la RDA temía dañar la instalaciones relacionadas con el muro.

Sin embargo, quedó cubierto y olvidado hasta que empezaron a conocerse planes para la construcción de un complejo de viviendas en el terreno hoy baldío en la Voßtraße, no lejos del Monumento a las Víctimas del Holocausto.

Arnold insistió en que “Unterwelten” no se opone a la construcción de un edificio en el lote, pero alega que los planes deben ser revisados para garantizar la supervivencia del búnker y la construcción de un acceso desde un estacionamiento vecino que no molestaría a los inquilinos de las viviendas.

Hay posturas más radicales que las de Arnold. Así, por ejemplo, el teórico de la arquitectura, Nikolaus Bernau, ha dicho, en un artículo en el diario Der Tagespiegel que cada ciudad debe tener sus zonas tabú y que una de ellas para Berlín debe ser el terreno de la Voßtraße donde se planeó el asesinato de millones de personas.

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