Los recién nacidos prematuros ingresados en las unidades de cuidados intensivos suelen soportar gran cantidad de pruebas -la mayoría dolorosas- pero debido a su inmadura regulación del dolor los bebés pueden sentir estos procedimientos médicos con mucha intensidad.
Darles sacarosa podría ser la solución.
Una revisión de estudios realizada por la Colaboración Cochrane ha descubierto que administrar oralmente al bebé una solución de azúcar antes de realizar el procedimiento puede ayudarle a aliviar el dolor durante pruebas comunes, como la extracción de sangre con agujas (venopunción).
Prevenir y tratar el dolor procedimental en recién nacidos hospitalizados es importante, porque el dolor repetido no tratado se relaciona con un crecimiento físico más deficiente y afecta al desarrollo cerebral.
Aunque la sacarosa se recomienda en múltiples guías para aliviar el dolor procedimental en lactantes, su uso en entornos clínicos no está suficientemente estudiado.
Por eso, el equipo revisó 29 ensayos clínicos con más de 2.700 bebés prematuros y a término sometidos a una venopunción en el hospital.
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Los resultados confirmaron que, frente a la atención estándar, el agua o la ausencia de tratamiento, la sacarosa reduce el dolor durante e inmediatamente después de la punción, y que su eficacia funciona “especialmente bien” si se combina con un chupete o una tetina.
“Los bebés recién nacidos se someten a frecuentes procedimientos con agujas en el hospital sin ninguna medida de alivio del dolor o consuelo, a pesar de que a los niños mayores y adultos rara vez se les realizan estos procedimientos sin atención al dolor”, lamenta la autora principal Mariana Bueno, de la Universidad de Toronto.
“La evidencia muestra que una pequeña cantidad de sacarosa administrada justo antes del procedimiento es una forma simple, rápida y efectiva de reducir ese dolor. Nuestra revisión ayuda a los médicos a utilizar esta evidencia de manera más confiable y consistente en la práctica”.
Ningún estudio de la revisión reveló efectos secundarios inmediatos de la sacarosa empleada para el alivio del dolor.
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Limitaciones
Entre las limitaciones del estudio, los autores señalan que el análisis se centró en los efectos a corto plazo, por lo que hace falta más investigación para comprender los posibles efectos a largo plazo de su uso repetido en los bebés que están ingresados durante mucho tiempo en cuidados neonatales.
“Esta es una intervención segura y de bajo costo que funciona en cuestión de minutos, y puede ser especialmente útil cuando otros métodos de consuelo como el contacto piel con piel o la lactancia materna no son posibles”, comenta la coautora Ligyana Candido, de la Universidad de Ottawa.
Aunque la sacarosa ya se usa ampliamente en las unidades neonatales, los investigadores encontraron una variación considerable en su administración (diferencias en la dosis y el momento).
Los autores sugieren que los hallazgos pueden ayudar a informar protocolos clínicos más claros y una práctica más consistente.
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También destacan que la sacarosa debe usarse con un propósito para procedimientos dolorosos y documentarse adecuadamente, en lugar de administrarse de forma rutinaria para calmar a un bebé que llora.
“Para garantizar la seguridad y la consistencia clínica, la sacarosa debe administrarse bajo protocolos de medicación formales que definan el momento y la dosis específicos para procedimientos dolorosos”, subraya el coautor Jiale Hu, de la Virginia Commonwealth University.
Los autores de la revisión se centrarán ahora en comparar entre distintas medidas de consuelo efectivas como el contacto piel con piel, la lactancia materna y la sacarosa -en lugar de compararlas con la ausencia de tratamiento- y buscar cualquier posible efecto a largo plazo del uso repetido en bebés que pasan tiempo prolongado en cuidados neonatales.