8 de agosto de 2026

Un estudio de la Universidad de Washington revela que los olores paternos pueden influir en el aprendizaje asociativo de los bebés, destacando su capacidad para evocar la presencia del padre incluso en su ausencia, lo que promueve un desarrollo neuronal y social significativo.



El contacto piel con piel con una madre nada más nacer es “el mejor comienzo” que un bebé puede tener en la vida, según la evidencia científica existente, que apunta a este gesto sencillo (y gratuito) como una gran estrategia terapéutica, ya que mejora la salud en aspectos clave.
