El canal de divulgación científica en YouTube El Robot de Platón, conducido por el peruano Aldo Bartra, aborda el fenómeno de los terremotos no desde la catástrofe en sí, sino desde los datos y la psicología.
Los hechos: lo que dicen los números
Contrario a la sensación generalizada de que la Tierra tiembla más, las estadísticas cuentan una historia diferente. Según el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS), el promedio histórico desde 1900 es de aproximadamente 16 terremotos grandes (de magnitud 7.0 o superior) por año.
Al analizar los datos de 2026, Aldo señala que estamos lejos de una anomalía: “Este año está dentro de un rango completamente normal, incluso ligeramente por debajo del ritmo esperado”.
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Entonces, ¿por qué sentimos que todo tiembla? Hoy contamos con una red de sismómetros mucho más densa y sensible que hace medio siglo. “No es que haya más terremotos, sino que los instrumentos ahora son más capaces de detectarlos”.
La trampa de nuestra mente
Si los datos confirman que la frecuencia es estable, ¿por qué sentimos que vivimos en una época inusualmente sísmica? Bartra identifica tres sesgos cognitivos que explican esta distorsión:
- La Ilusión de frecuencia: una vez que nuestro cerebro registra un terremoto, empieza a notar cada mención posterior con una intensidad anormal. Como afirma Aldo: “No es que de golpe se multiplicaran esos eventos en la calle; es que tu cerebro ya está entrenado para reconocer ese patrón y deja de ignorarlo”.
- Sesgo de disponibilidad: las redes sociales inflan nuestra percepción. Como hoy nos enteramos de un sismo en el otro lado del mundo en minutos y lo vemos repetido en múltiples formatos, nuestro cerebro asume una frecuencia mayor basándose en qué tan fácil nos resulta recordar el evento.
- Apofenia: esta es quizás la tendencia más peligrosa, ya que es la inclinación natural a “ver patrones o conexiones donde simplemente no los hay”. Tendemos a creer que un sismo causó otro, cuando en la mayoría de los casos, estadísticamente, son eventos independientes.
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La conclusión sociológica: el peligro es nuestra construcción
Tras analizar los sesgos y los datos, El Robot de Platón ofrece una conclusión que traslada el foco del problema desde la geología hacia la urbanización. La supuesta “crisis sísmica” no reside en un cambio tectónico, sino en el crecimiento demográfico humano.
Cada década, un mayor número de personas se asienta en ciudades más densas, a menudo situadas sobre el Cinturón de Fuego del Pacífico y construidas con métodos que ignoran estándares antisísmicos.
“La sensación de crisis sísmica que muchos tienen hoy es real por las consecuencias, el sufrimiento humano y las pérdidas materiales, pero su causa no está en la geología, sino en cómo y dónde decidimos construir nuestras ciudades”, sentencia Aldo.
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En última instancia, el peligro no ha aumentado porque el planeta sea más inestable, sino porque nuestra exposición al riesgo ha crecido.
Comprender que nuestra percepción está mediada por sesgos es el primer paso para enfocarnos en lo verdaderamente urgente: la resiliencia y seguridad de nuestras infraestructuras.