Superar los 1,5 ºC de calentamiento del planeta tendrá consecuencias “irreversibles” en los glaciares, la banquisa y las superficies heladas de la Tierra, afirman dos informes de la ONU publicados este lunes.
El Acuerdo de París de 2015 fijó como objetivo más ambicioso limitar el aumento de temperaturas a 1,5 ºC respecto a la era preindustrial, pero la ONU y numerosos expertos consideran ya inevitable superar ese umbral.
Esto provocará consecuencias “importantes y a menudo irreversibles” en “las regiones del planeta caracterizadas por la presencia de nieve, hielo y suelos congelados”, señala uno de los reportes.
Las repercusiones serán múltiples: el derretimiento de glaciares y del hielo marino, el descongelamiento del permafrost o el aumento acelerado del nivel del mar.
A su vez, esto aumentará los riesgos de inundaciones, los daños económicos y ecológicos, así como la escasez de agua y los peligros en la montaña.
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Cada año cuenta
Algunos impactos ya son visibles, como la desaparición del 20% de la masa glaciar en Suiza, indica el informe.
Y aunque el objetivo de +1,5 ºC es pertinente, es “demasiado alto” para la criosfera, la parte de la superficie de la Tierra donde el agua se encuentra en estado sólido. Para esas zonas, la “temperatura de seguridad” se sitúa en torno a 1 ºC o menos.
Actualmente, el calentamiento se sitúa en los 1,37 ºC. Según la red europea Copernicus, el umbral de 1,5 ºC se podría superar definitivamente hacia 2030.
El autor principal de uno de los reportes, James Kirkham, reclama volver a situar al calentamiento por debajo de ese umbral “lo antes posible” para limitar “los daños relacionados con la pérdida de hielo en las regiones polares y montañosas del planeta”.
“Cada fracción de grado adicional y cada año que pase por encima de ese umbral acarreará consecuencias más devastadoras”, insiste.
“Décadas, incluso siglos”
Pero, en cualquier caso, “la recuperación será muy lenta”, afirman los científicos.
En el caso de las capas de hielo, volver al umbral del Acuerdo de París “no borrará las consecuencias del calentamiento sufrido”, advierte Chen Zhao, glacióloga especialista en la Antártida y colaboradora en los informes.
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Persisten “rayos de esperanza”: ciertos glaciares podrían reconstituirse parcialmente si el calentamiento global vuelve rápidamente a situarse por debajo de 1,5 ºC, o de 1 ºC. Y el hielo marino del Ártico también podría beneficiarse de ello.
Pero el tiempo necesario para la reconstitución es mucho más largo que el del declive. “Puede llevar décadas, incluso siglos”, afirmó Matthew England, oceanógrafo y climatólogo en la Universidad de Nueva Gales del Sur.
Objetivos “aún más urgentes”
Ambos informes se publican una semana antes de la cumbre climática de la COP31 en la ciudad turca de Antalya, donde los países debatirán medidas contra el calentamiento global.
El segundo reporte se centra en las consecuencias de un calentamiento que en el próximo siglo alcance los 2,8 ºC.
El escenario aparentemente catastrófico no es tan improbable: según un informe reciente de la ONU, el aumento de temperaturas en 2100 se situaría en 2,6 ºC incluso si se cumplen los compromisos climáticos actuales.
Con 2,8 ºC de calentamiento, el nivel del mar podría aumentar hasta 5 centímetros por año de aquí a 2150, frente a los 0,45 centímetros actuales.
Además, el deshielo del permafrost podría liberar cada año tanto CO₂ como el que emite actualmente Estados Unidos, el segundo mayor contaminador mundial.
Por ello, Kirkham defiende que superar el umbral de 1,5 ºC “no significa que los objetivos del Acuerdo de París hayan perdido sentido”. “Al contrario, los vuelve aún más urgentes”, precisa.
Si se fijan inmediatamente “ambiciones políticas suficientes”, sobre todo en cuanto a disminuir el uso de energías fósiles, “todavía pueden reducir significativamente los daños a la criosfera y sus consecuencias”, defiende.
“Las decisiones que se tomen en los próximos años determinarán la magnitud de los daños”, subraya también el investigador nepalí especialista en glaciares, Gunjan Silwal.
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En un comunicado, este experto recuerda la catástrofe causada por el derrumbe de un glaciar en agosto en su país, que dejó más de 1.500 muertos y 5.000 desaparecidos.
“La tragedia en Nepal no es más que un anticipo”, advierte.