Uno de los sectores más afectados es el de los oleros. Unos 450 productores de Nueva Germania, Tacuatí, Santa Rosa del Aguaray y San Pedro de Ycuamandyyú desarrollan sus actividades en las inmediaciones del río Aguaraymí, por lo que la crecida del cauce perjudica la producción y dificulta el normal desarrollo de sus trabajos.
La preocupación también se extiende a las comunidades ribereñas de otros puntos del departamento. El río Jejuí registra repunte y el río Paraguay presenta una leve crecida, mientras las precipitaciones mantienen en alerta a las poblaciones asentadas en zonas vulnerables.
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Rutas destruidas y caminos rurales intransitables
En materia vial, San Pedro atraviesa una situación crítica, con tramos de rutas nacionales deteriorados y caminos vecinales que empeoran con cada lluvia. La ruta PY08 presenta sectores con baches y reparaciones que avanzan lentamente, mientras que las rutas PY11 y PY22 también registran tramos peligrosos para la circulación.
A este panorama se suma la nueva ruta que conecta San Pedro con Concepción, donde los baches y los trabajos pendientes dificultan el tránsito, pese a que la obra todavía no se encuentra completamente terminada.
La situación es aún más complicada en las zonas rurales. En comunidades como Barbero, Piri Pucú, San Pedro Poty y Mbokajaty, del distrito de San Pedro de Ycuamandyyú, los pobladores deben enfrentar caminos deteriorados que dificultan el traslado de personas, productos agrícolas y otros bienes.
Falta de respuestas ante las necesidades de infraestructura
Los reclamos apuntan también a la capacidad de respuesta de las instituciones. La limitada disponibilidad de maquinarias y la escasa intervención en algunos caminos dificultan las tareas de mantenimiento, mientras la Gobernación y las municipalidades no logran cubrir todas las necesidades de infraestructura vial del departamento.
El deterioro de las vías afecta directamente a productores, comerciantes, estudiantes y pobladores rurales, que dependen de caminos transitables para movilizarse y desarrollar sus actividades cotidianas.
En este contexto, las nuevas autoridades municipales electas asumirán sus funciones en medio de crecientes demandas de infraestructura básica, mientras las lluvias continúan agravando los problemas viales y las crecidas de los ríos generan preocupación entre los sectores productivos y las comunidades ribereñas.