El economista y exministro de Hacienda, Manuel Ferreira, analizó el proyecto de ley de reforma de la caja fiscal aprobado por la Cámara de Diputados y que la próxima semana será tratado por el Senado. Si bien reconoció que la iniciativa no es una solución definitiva, afirmó que representa un primer paso urgente para frenar el creciente déficit del sistema jubilatorio estatal.
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Un primer paso en un año políticamente complejo
Ferreira señaló que la reforma no puede considerarse “revolucionaria”, pero destacó que permite congelar el déficit de la caja fiscal y abrir la puerta a una discusión más profunda en el futuro. A su criterio, el contexto electoral dificultó la adopción de medidas más drásticas, aunque remarcó que el problema no podía seguir postergándose.
“Acá se hizo lo que se podía hacer”, expresó, al tiempo de advertir que el costo político de la reforma será alto, pero necesario para evitar un colapso financiero del Estado.
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Cambios en la edad y jubilaciones extraordinarias
El exministro explicó que, si bien no estaba de acuerdo con negociar la edad jubilatoria, valoró que finalmente se haya establecido un parámetro común para todos los sectores. Asimismo, mencionó la creación de jubilaciones extraordinarias, compensadas con ajustes en la tasa de sustitución, lo que —según dijo— contribuye a equilibrar el proyecto.
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Aporte patronal del Estado y transparencia
Uno de los puntos que Ferreira consideró más relevantes es la incorporación gradual del aporte patronal del Estado. A diferencia de la propuesta inicial del 3%, se definió un aumento anual del 1% hasta llegar al 5%.
Para el economista, esta decisión permite transparentar un costo que históricamente terminaba siendo asumido de forma indirecta por el Estado. “Tener un número fijo y claro es importante para dimensionar el problema real”, afirmó.
Advertencia sobre el impacto fiscal a futuro
Ferreira fue tajante al advertir sobre las consecuencias de no reformar la caja fiscal. Según explicó, sin cambios estructurales, el déficit podría alcanzar los 9.000 millones de dólares para el año 2035, una cifra equivalente a todo el presupuesto anual del Paraguay.
En ese sentido, alertó que una eventual suba de impuestos no sería sostenible y terminaría afectando al empleo y a la economía en general. “Estaríamos trabajando solo para pagar jubilaciones”, sostuvo.
Una discusión pendiente más amplia
Finalmente, el economista subrayó que esta reforma es apenas la primera de tres discusiones clave: la caja fiscal, el sistema del IPS y la situación del 70% de los paraguayos que no tiene ni tendrá jubilación.