En Paraguay, la evolución de la inversión pública en infraestructura, medida a través de la adquisición neta de activos no financieros, evidencia un comportamiento cíclico con fases de expansión y contracción bien marcadas en la última década. A lo largo del período, los datos del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) permiten identificar cambios relevantes tanto en términos absolutos como relativos, con especial énfasis en los años 2019 y 2020, así como en la importante reciente desaceleración observada.
En una primera etapa, entre 2017 y 2018, la inversión pública mostró niveles relativamente estables, con valores mensuales que en su mayoría se ubicaron entre G. 300 y G. 600.000 millones, aunque con picos relevantes que superaron los G. 800.000 millones en diciembre de 2017 y 2018. En términos interanuales, no se observan variaciones abruptas, lo que sugiere una dinámica de crecimiento moderado.
El año 2019 introduce un punto de inflexión debido a la desaceleración económica registrada. Ante este contexto, el Gobierno había implementado un plan de reactivación con una inyección de US$ 1.500 millones, destinados, principalmente, a obras públicas, asistencia social y apoyo productivo. De montos considerablemente más bajos en el primer trimestre hacia el segundo semestre se observa una recuperación marcada, dinámica que sugiere una recomposición del gasto hacia el cierre del año.
En 2020, en un contexto de continuidad de políticas de contención, aunado al impulso fiscal para mitigar el impacto de la pandemia, la serie muestra un comportamiento atípico. Tras un inicio moderado, se observa un salto significativo en marzo, con G. 1,087 billones, seguido de un pico extraordinario en diciembre de G. 2,309 billones, el valor más alto de toda la serie.
Durante 2021 y 2022, la inversión pública mantiene niveles elevados, aunque con menor volatilidad extrema. En 2021, diciembre alcanza G. 1,848 billones, mientras que en 2022 se registra un nuevo máximo relevante de G. 1,247 billones en diciembre, además de picos intermedios como G. 1,056 billones en octubre de 2022. En estos años, las variaciones interanuales muestran una tendencia de consolidación, con incrementos más moderados en comparación con el salto observado en 2020.
El año 2023 vuelve a destacar por un repunte significativo en el último mes, con G. 2,366 billones en diciembre, superando incluso el nivel de 2020. Sin embargo, a partir de 2024 se observa una pérdida de dinamismo. Aunque diciembre registra más de G. 800.000 millones, el nivel se ubica muy por debajo de los picos de años anteriores, con una caída interanual cercana a G. 1,5 billones frente a diciembre de 2023. Esta tendencia se acentúa en 2025, donde, si bien se observa un leve repunte en febrero con alrededor de G. 900.000 millones, el resto del año presenta valores más contenidos, con diciembre en unos G. 400.000 millones, lo que implica una reducción significativa tanto en términos absolutos como relativos.
Es de mencionar que los datos reflejan la estacionalidad típica del gasto público hasta a inicios de 2024. La política del actual Gobierno había cambiado esta dinámica con el intento de suavizar las inyecciones de recursos a mediados y finales de año. Sin embargo, lo que se observa es una importante desaceleración en todos los meses debido a la deuda arrastrada con el sector de la construcción.
El primer trimestre de 2026 confirma el escenario mencionado. Al comparar con el mismo período de 2025, la contracción se ubica en más de G. 670.000 millones, alrededor de US$ 100 millones menos de inversión.
A modo de remarcar, la serie muestra tres etapas: estabilidad inicial, expansión con picos elevados entre 2020 y 2023, y una fase reciente de desaceleración. La comparación interanual del primer trimestre de 2026 con 2025 refuerza la señal de ajuste en la inversión pública, con implicancias directas sobre la actividad económica, en particular en sectores vinculados a infraestructura y obra pública.
*Este material fue elaborado por MF Economía e Inversiones