Del total, US$ 832,7 millones correspondieron a intereses, equivalentes al 67,5% del servicio externo. En cambio, las amortizaciones sumaron US$ 390,5 millones, con una participación de 31,7%, mientras las comisiones representaron apenas US$ 9,7 millones, es decir, 0,8% del total, tal como se puede observar en la infografía.
La estructura refleja una carga financiera marcada por el costo de mantener la deuda vigente. Aunque el pago de capital sigue siendo relevante, el predominio de los intereses indica que una parte importante de los recursos públicos destinados al servicio externo no reduce el saldo adeudado, sino que cubre el costo financiero de obligaciones ya contraídas.
En términos económicos, esto limita el margen presupuestario para otros usos del gasto público, especialmente en un contexto en el que la Administración Central debe atender simultáneamente compromisos corrientes, inversión pública y vencimientos financieros.
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En cuanto al grupo de acreedores, los organismos multilaterales de crédito concentraron el mayor volumen del servicio de deuda, con US$ 727,2 millones, equivalentes al 59,0% del total. Dentro de este grupo, los principales pagos se dirigieron al Banco Interamericano de Desarrollo, con US$ 318,6 millones, y a la Corporación Andina de Fomento, con US$ 226,9 millones.
También sobresalió el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, con US$ 102,7 millones. En conjunto, estos organismos explican una porción sustantiva de los compromisos externos, lo que muestra la importancia del financiamiento multilateral dentro de la estrategia de deuda del país.
La segunda fuente de presión provino de la deuda externa bonificada, que totalizó US$ 415,1 millones, equivalente al 33,7% del servicio externo. En este caso, todo el monto correspondió a intereses, sin pagos de amortización registrados en la tabla, punto relevante porque evidencia que los bonos soberanos generan una carga anual importante aun cuando no exista cancelación de capital en el ejercicio.
Entre los pagos más significativos figuran los bonos soberanos Ley N° 5142/14 (US$ 61,0 millones); la emisión vinculada a la Emergencia Covid/19 (US$ 49,5 millones); y los bonos soberanos en guaraníes bajo leyes N° 6638/20, 7218/23 y 7228/24, con US$ 37,6 millones.
Las otras deudas externas representaron US$ 75,2 millones, con una composición más equilibrada entre amortización e intereses. En esta categoría aparece el contrato N° 110/18 de la Ruta Corredor Bioceánico, con US$ 44,3 millones de amortización y US$ 30,8 millones de intereses.
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Por su parte, los gobiernos extranjeros y sus agencias tuvieron una participación menor, con US$ 15,4 millones, a decir, 1,2% del total. Allí se destacaron la Agencia de Cooperación Internacional del Japón con US$ 10,6 millones, el Gobierno Español (US$ 3,1 millones) y el Banco Nacional de Desenvolvimento Econômico e Social – Finame, con US$ 1,7 millones.
A modo de remarcar, los datos del Ministerio de Economía y Finanzas muestran que el servicio externo de 2025 estuvo dominado por dos frentes: los organismos multilaterales y los bonos soberanos, que en conjunto explicaron 92,7% del total. El principal desafío fiscal no surge únicamente del volumen de deuda, sino de su costo financiero.
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La elevada participación de los intereses confirma que la gestión de vencimientos, tasas y fuentes de financiamiento será clave para preservar la sostenibilidad de las cuentas públicas en los próximos años.
* Este material fue elaborado por MF Economía e Inversiones.