Economías de altos ingresos aumentaron en América Latina de 3 a 19 (1987-2025)

ABC Color

La clasificación de ingresos del Banco Mundial (BM) muestra una transformación profunda de América Latina y el Caribe (ALC) durante las últimas cuatro décadas. En 1987, la región estaba compuesta, principalmente, por economías de renta media-baja: 19 de las 35 incluidas en la tabla, equivalentes al 54,3% del total. Otras 11 pertenecían al grupo de renta media-alta, 3 eran de altos ingresos y 2 permanecían en la categoría de bajos ingresos.

Para 2025, la estructura había cambiado de forma sustancial: ninguna de las 42 economías regionales figuraba como de bajos ingresos, 5 estaban en renta media-baja, 18 en renta media-alta y 19 en altos ingresos.

El desplazamiento se observa con claridad en los extremos. Las economías de altos ingresos pasaron de tres en 1987 a cuatro en 1997, ocho en 2007, 18 en 2017 y 19 en 2025. Su participación aumentó del 8,6% al 45,2% del total regional. En sentido contrario, el grupo de renta media-baja se redujo de 19 a cinco economías, con una caída de su peso relativo desde el 54,3% hasta el 11,9%. La estructura regional pasó, por tanto, de una fuerte concentración en los segmentos inferiores a un predominio de las categorías media-alta y alta. Sin embargo, la evolución no representa una trayectoria uniforme ni permite interpretar que casi la mitad de América Latina y el Caribe alcanzó niveles equivalentes de productividad, bienestar o capacidad institucional.

La lista regional también se amplió de 35 a 42 economías entre 1987 y 2025, por lo que una parte de la variación en los totales responde a cambios en la cobertura estadística. Además, el Banco Mundial emplea el término “economía” para incluir territorios con estadísticas propias, no solo países soberanos. La clasificación mide el Ingreso Nacional Bruto (INB) per cápita y ofrece una referencia útil, aunque no resume por sí sola la distribución del ingreso, la informalidad laboral, la calidad de los servicios públicos o las brechas sociales.

Los límites monetarios también cambiaron. En 1987, una economía era considerada de bajos ingresos con un INB per cápita de hasta US$ 480 y de altos ingresos por encima de US$ 6.000. Para la clasificación vigente desde julio de 2026 hasta junio de 2027, basada en datos de 2025, los umbrales subieron a US$ 1.175 y US$ 14.375, respectivamente.

El aumento no debe leerse como un endurecimiento arbitrario: el BM actualiza los límites cada año para conservar su valor real frente a la inflación. El cálculo aplica el método Atlas, que busca suavizar las fluctuaciones de corto plazo del tipo de cambio.

El último informe mundial refuerza otro punto central: un ascenso de categoría no siempre deriva exclusivamente de un crecimiento acelerado. En la actualización de 2026, seis países mejoraron su clasificación y ninguno descendió. Vietnam y Filipinas avanzaron con expansiones económicas sostenidas; Sri Lanka lo hizo tras recuperarse de una crisis; Jordania ascendió después de una revisión de sus cuentas nacionales que mostró una economía casi 10% mayor; y Togo pasó a renta media-baja luego de que una revisión censal redujera su población estimada en 11,7%, hecho que elevó el ingreso calculado por habitante. Ninguna economía de América Latina y el Caribe formó parte de las reclasificaciones de este año.

La experiencia regional requiere, por tanto, dos lecturas simultáneas. La primera es favorable: ALC registró un avance estructural y ya no presenta economías de bajos ingresos dentro de la clasificación actual. La segunda exige cautela: 23 de las 42 economías todavía permanecen en los grupos de renta media-baja o media-alta, y la frontera hacia los altos ingresos demanda mejoras persistentes en productividad, inversión, capital humano e instituciones. Este marco permite evaluar con mayor precisión la posición de cada país y sirve como punto de partida para analizar el recorrido específico de Paraguay.

*Este material fue elaborado por MF Economía e Inversiones.

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