Faust Apocalipsis (III): El triunfo de Dionisos

Compartimos hoy la última entrega de esta serie sobre la accidentada historia del proyecto de un equipo de actores, con la cual el maestro Agustín Núñez nos ilustra sobre las dificultades y las emociones de esa aventura, desconocida muchas veces para el público, que es el trabajo artístico.

Faust Apocalipsis (III): El triunfo de Dionisos.
Faust Apocalipsis (III): El triunfo de Dionisos.gentileza

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La elaboración del texto básico de Faust Apocalipsis conllevó un permanente intercambio de opiniones, conocimientos y puntos de vista entre la directora y el equipo, hasta que así, poco a poco, fue tomando cuerpo lo que sería la dramaturgia. Otra parte importante fue elaborada en base a códigos de signos y símbolos que iban surgiendo a nivel corporal, un importante principio artaudiano en lo que respecta a la valoración del cuerpo y la energía del actor que va creando esa partitura gestual paralela al texto literario.

Otro elemento muy importante fue la incorporación de la música y los sonidos como una parte viva de la acción dramática. Para ello se incluyeron extractos de arias de ópera cantadas o declamadas. A veces, sentimos esos cánticos en plena calle, procedentes de un coro de actores y actrices deambulando como almas perdidas, amalgamándose en ocasiones con la presencia de los pobladores del lugar cruzando la escena camino a sus casas o a la despensa. Otros actores aparecían de pronto en los techos de las casas vecinas mientras la maravillosa voz de una de las actrices-cantantes (Nadia Lagraña) impregnaba el aire, creando una atmósfera realmente onírica. Fausto, en su laboratorio o estudio, en una suerte de alquimia, transformaba los sonidos muy particulares extraídos de una guitarra eléctrica en frases sonoras que se mezclaban con el humo reinante, preso en una caja construida solo con aristas metálicas. Otro grupo de músicos rompía de tanto en tanto el mundo de la obra, acompañando el espectáculo desde el inicio hasta el final, completando así el mundo dramático. Oír y ver a estos músicos como parte viva de esta historia era algo realmente exquisito.

Otra de las características del teatro de Raquel Martínez es el buen uso de los espacios físicos, de las texturas de las paredes, la iluminación adecuada, sea con velas o con luces eléctricas. La incorporación de humo y aromas la vamos percibiendo a lo largo del desarrollo de la historia, y suma a la construcción de la atmósfera de la obra.

Por los caminos de Fausto

Como espacio escénico para esta obra se usa un sector bastante amplio de la parte alta del barrio la Chacarita, partiendo del pequeño oratorio del Patrón Señor San Blas, que fuera lugar de los festejos de nuestras antiguas galoperas, con sus danzas y particulares cantos, que perduran, afortunadamente, hasta hoy. En el transcurso de la obra, el espectador se desplaza por diferentes lugares y pisos, algunos muy firmes, otros irregulares, armados con cascotes y pedazos de ladrillo. También hay escaleras construidas con gran creatividad por sus habitantes, que a veces incluso evocan el trajinar por ciertas islas griegas cuyos moradores se las ingenian para sacarle un mejor partido al espacio. El público siempre está de pie, peregrinando en los distintos recovecos. La acción es tan atrapante que el tiempo pasa sin darnos cuenta.

Lo atípico de los personajes

En esta versión, la concepción de los personajes es muy particular. Por ejemplo, el personaje de Mefistófeles está interpretado por tres actores y también por una mujer, que en momentos estratégicos entra a relacionarse con Fausto, tratando de confundirlo y de manejarlo. El personaje de Dios (Carlos Abadie) es un hombre mayor con bastón, absolutamente de blanco, tanto en su impecable forma de vestir como en el maquillaje de su rostro, manos y cabello, y acompaña gran parte de esta historia, llevándonos hacia miradas diferentes que de pronto rompen o aportan otra perspectiva a la historia original. En el rol de Margarita (Karen Purzel) vemos a una actriz con una fuerte capacidad histriónica, lo mismo que el actor que hace de Fausto (Alejandro Medina), dando ambos todo de sí, sin retaceos, tanto en la entrega interior como física, llegando, en determinados momentos, a extremos de casi poner en vilo la integridad física, honrando así a Artaud y su teatro de riesgo, de sangre, donde el actor, en cada función, debe generar el nacimiento y la muerte del personaje.

Otra parte importante es el tratamiento del vestuario, que amalgama tiempos y culturas. De pronto, coros de personas evocan la cultura árabe; otros, en cambio, nos llevan más hacia la mitología nórdica europea, y así se van sucediendo extrañas combinaciones de imágenes. El espectáculo nos va presentando en forma permanente sorpresas, quiebres dentro de la línea dramática, trazando un derrotero que, cual viacrucis, sigue las peripecias de nuestro Fausto.

Concluyendo

Una vez más, este grupo y su directora-dramaturga, Raquel Martínez, nos brindan un espectáculo cuya entrega y profundidad sería muy grato encontrar con más frecuencia en nuestros escenarios. Vemos, así, el triunfo de este equipo que, con Faust Apocalipsis (El origen del mito), contra viento y pandemia logró marcar un hito importante en nuestro teatro independiente nacional. Es una muestra de que el teatro y el pueblo pueden fundirse en un mismo pulso y potenciarse, devolviéndonos la fuerza y el valor del rito iniciático, honrando a Dionisos.

Faust Apocalipsis

Ficha artística

Reparto: Ale Medina (Fausto), Karen Pürzel (Margarita), Carlos Abadie (Dios), Nadia Lagraña (Mefistófeles), Ilde Brizuela (Mefistófeles), Diego Delvalle (Mefistófeles), Richard Portillo (Mefistófeles), Florencia Boccia, Joe Caribaux, Gabi Báez (musas), Paola Ferraro, Florencia Boccia, Franco Pinazzo (corifeos), Senat Mehmed (bartender), Paola Ferraro, Céu Patiño, Janni Lesme, Florencia Boccia, Joe Caribaux, Claudia Martínez, Leo Patiño, Evelyn Carreras, Marta Prieto, Gabi Báez (madres oráculos).

Coro: Leo Patiño, Marta Prieto, Céu Patiño, Ale Cacavelos, Mateo González, Giuliano Calcagno.

Cello: Gabriel Cáceres. Violín: Franco Pinazzo. Guitarra eléctrica: Ale Medina. Voz: Evelyn Carreras, Nadia Lagraña, Diego Delvalle.

Ficha Técnica

Dirección y adaptación: Raquel Martínez.

Asistencia de Dirección: Nadia Lagraña.

Producción general: Oxímoron Teatro Experimental.

Asistencia de Producción: Karen Pürzel, Ale Medina.

Diseño y operación de luces: Atil Closs.

Sonido: Atil Closs -Amanita Home Studio.

Operador de sonido: Fernando Ovelar.

Diseño Gráfico: Carlos Portillo.

Registro Audiovisual: Juno Producciones.

Registro fotográfico: Richard Portillo.

Prensa y Difusión: Gabi Báez, Luis López Nery Huerta.

Utilería: Atil Closs, Vidriocar, Raquel Martínez, Diego Delvalle.

Vestuario: Johanna Cardozo, Julia Lezcano, Raquel Martínez.

Taberna: Croacia Drinks.

Redes Sociales: Nadia Lagraña, Ale Medina.

Recepción: Zulma Veneroso Gaona, Luis Feijoo.

Agradecimientos especiales: Zulma Veneroso Gaona / Pati Morales / Rolo Chaparro / Giovanni Coscia / Catalina Fernández / José Celso Torres / Estela Bareiro / El Agujero de Vysoka / Barrio Punta Karapa / El Javorai de Mandioca.

arcangel134@yahoo.com

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