En la histórica Quinta de Ykua Satí, a pocos minutos del centro y de la zona de shoppings, Dino Aventura abre otra vez sus puertas con una propuesta que va más allá del asombro, ya que en el lugar los niños no solo ven dinosaurios, los entienden. Porque todas las visitas son acompañadas por un equipo de educadores que convierte cada paso del recorrido en una historia fascinante sobre cómo era la vida en la Tierra hace 65 millones de años.
No es casualidad que en su primera temporada haya cautivado a más de 60.000 personas —un éxito que obligó a extender la muestra durante toda la primavera— y que haya recibido la declaración de Interés Cultural por la Honorable Cámara de Diputados y de Interés Turístico Nacional por la SENATUR. Es la combinación que buscan las familias: un plan al aire libre, seguro, entretenido de principio a fin y, además, con un contenido que deja aprendizajes.
Lo que hace único a Dino Aventura: se aprende jugando
El gran diferencial no es la escala ni la tecnología —aunque impresionan—: es que todas las visitas son guiadas por educadores especializados, formados y con material científico avalado. No hay recorrido librado al azar. Cada visitante —desde un niño de 3 años hasta un adulto curioso— recibe respuestas precisas a las preguntas más simples, en un lenguaje sencillo.
¿Por qué el Tyrannosaurus tenía los brazos tan cortos? ¿Cómo sabemos de qué se alimentaba un Brachiosaurus? La curiosidad de los infantes encuentra, por fin, quién se la responda bien. Es un paseo que empieza como diversión y termina como una clase de paleontología que nadie quiere que se acabe.
El corazón de la propuesta es una idea simple: se aprende mejor cuando se disfruta. Ver un Tyrannosaurus de 13 metros moverse a pocos metros de distancia —y tener a alguien que explique por qué era así— despierta una curiosidad por la ciencia que difícilmente se apague. Para muchos niños, es el primer contacto real con la paleontología, la biología y la historia natural.
Además, el parque abre en un momento clave, las vacaciones de invierno, cuando descubrir algo nuevo no compite con la obligación escolar, sino que la complementa.
“No queríamos una muestra para mirar y sacarse una foto. Queríamos que los chicos se fueran sabiendo algo que antes no sabían. Por eso, cada visita es guiada y el asombro llega desde la puerta de entrada. Pero lo que buscamos es que aprendan divirtiéndose y hacerlo en un espacio verde como la Quinta Ykua Satí, en plena ciudad, es devolverles a las familias asuncenas un lugar donde asombrarse juntos”, señalan desde APY Live Entertainment, empresa organizadora.
Un mundo jurásico en el corazón verde de la ciudad
La experiencia se despliega sobre más de 15.000 m² de jardines históricos de la Quinta Ykua Satí, uno de los pocos pulmones verdes que conserva el corazón de Asunción. Entre árboles y senderos, más de 35 dinosaurios animatrónicos recreados a tamaño real cobran vida.
Entre las estrellas de la muestra se encuentran:
● Tyrannosaurus Rex: un ejemplar imponente de 13 metros de largo, con articulaciones que logran movimientos ultrarrealistas y rugidos que hacen temblar el suelo.
● Brachiosaurus: un gigante que se eleva nueve metros sobre los visitantes, con un cuello articulado que simula la alimentación.
● Velociraptor: un cazador interactivo que reacciona a la presencia de la gente con movimientos y sonidos.
● Triceratops: de proporciones impactantes, mostrando comportamiento de manada.
● Pteranodon: suspendido en lo alto, con alas móviles que recrean el vuelo prehistórico.
Cada criatura fue diseñada por especialistas internacionales en animatrónica, con materiales de última generación como fibra de carbono, látex de alta densidad y sistemas hidráulicos silenciosos, además de efectos sonoros desarrollados junto a paleontólogos.
Una tarde entera de aventura
El recorrido tiene su corazón en la Plaza Jurásica, punto de encuentro para reponer energías. Alrededor, la diversión no para:
● Excavación paleontológica: los chicos se convierten en paleontólogos por un día y desentierran réplicas de fósiles —dientes, garras, esqueletos— en un sitio de excavación realista.
● Juegos jurásicos: el Dino Tren atraviesa un paisaje prehistórico, la Dino Calesita reemplaza los caballos por simpáticos dinosaurios, y los Dino Rides permiten a los más pequeños montar réplicas animatrónicas.
● Dino Tienda: más de 200 m² con peluches, réplicas de fósiles, libros, rompecabezas 3D, kits de excavación e indumentaria temática.
● Zona gastronómica y fotográfica: food trucks, espacios para fotos y el servicio de impresión de las fotos profesionales tomadas durante el recorrido.
Cuando cae la noche, la magia cambia
Con horario extendido, Dino Aventura ofrece dos experiencias en una. Al atardecer, los gigantes prehistóricos se transforman en siluetas espectaculares; y después del anochecer, 500 reflectores LED convierten los jardines de Ykua Satí en un mundo jurásico bajo las estrellas. La familia elige: la aventura diurna o el misterio nocturno.
En un contexto en que muchas familias asocian este tipo de experiencias con viajar a Buenos Aires o São Paulo, Dino Aventura demuestra que Asunción también puede ofrecer entretenimiento de nivel internacional sin moverse de la ciudad. Una producción de estándar mundial, montada íntegramente en un entorno local y patrimonial, que activa uno de los pulmones verdes del centro y genera movimiento en la zona durante toda la temporada.
Una aventura para todos: Dino Aventura tendrá su primera Función Distendida
Este jueves 23 de julio, de 13:00 a 15:00, Dino Aventura abre sus puertas de una forma distinta. Será una Función Distendida: una experiencia especialmente adaptada para que niñas y niños dentro del espectro autista (TEA), con sensibilidad sensorial y otras neurodivergencias puedan vivir la aventura a su propio ritmo, en un entorno preparado para ellos.
Durante esas dos horas, el parque baja los decibeles: se reducen los sonidos y se silencian los rugidos y efectos estridentes, el aforo es limitado para que haya menos gente y más espacio, y hay un espacio de calma para descansar y descomprimir cuando haga falta. Cada familia recorre sin filas, con libertad para moverse, hacer ruido, entrar y salir, y con un equipo sensibilizado para acompañar. También pueden traer sus propios auriculares o elementos de apoyo.
El parque abre todos los días desde el 11 de julio hasta el 2 de agosto de 13:00 a 22.00 en la Quinta de Ykua Satí, ubicada en la calle Víctor Haedo y Cap. Pedro Fabio Martínez en Asunción.
Las entradas están a la venta a través de Tuti y en la boletería del parque. El precio para el acceso en la categoría general es de G. 89.000 por persona y el combo familiar para 4 personas cuesta G. 295.000, niños menores de 2 años no pagan.
Los colegios, empresas, personas que quieran realizar cumpleaños o visitas exclusivas pueden comunicarse a la dirección de correo electrónico contacto@dinoaventurapark.com, para conocer las condiciones y precios de los paquetes personalizados.
Quienes quieran conocer más acerca del parque pueden visitar la página de Instagram @dinoaventurapark.