Situación de la Policía en Alto Paraná: sedes en mal estado, sin suficiente combustible y con poco personal

El acceso de la Dirección de Policía del Departamento Alto Paraná con el cartel destrozado refleja el estado de abandono de las sedes policiales en la zona. ABC

La condición de trabajo de los agentes policiales de Alto Paraná raya lo infrahumano, según afirman los propios uniformados. Muchas sedes policiales están en pésimo estado, incluida la Dirección de Policía del departamento, que funciona en un local prestado. Además, no cuentan con suficiente combustible ni recursos para mantenimiento y limpieza.

En el décimo departamento hay unas 96 sedes policiales, de las cuales 32 son comisarías, 52 subcomisarías, 10 puestos policiales y 2 destacamentos. A esto se deben agregar las sedes de las oficinas departamentales y zonales de Investigaciones, Antisecuestro y otras dependencias, que también funcionan en locales alquilados.

La propia Dirección de Policía de Alto Paraná funciona en una sede prestada, en una antigua edificación que se encuentra en mal estado, con goteras, humedad y pisos rotos.

El predio pertenece a la Gobernación de Alto Paraná, por lo que la Policía Nacional no puede realizar construcciones en el lugar. Allí funcionan varias dependencias, como Lince, GEO, Patrimonio, Informática, Prevención, la base del Sistema 911, la Comisaría de Mujeres, el Colegio de Suboficiales y Criminalística. Esta última dependencia funciona en contenedores metálicos.

La mayoría de las dependencias fueron adaptadas para su uso; es decir, no son instalaciones construidas con la funcionalidad y comodidad necesarias para los usuarios y los propios uniformados.

En el interior del departamento, muchas sedes también se encuentran en pésimo estado. En varios municipios son las propias comunas las que costean las reformas y construcciones de las sedes policiales.

En distritos como Santa Fe del Paraná y Santa Rosa del Monday, las obras fueron financiadas con recursos municipales. También en la colonia General Díaz están terminando una construcción con aporte de la Municipalidad de Mbaracayú.

Escaso combustible y poco personal

Otra falencia que padecen los agentes policiales en el décimo departamento es la falta de combustible. Reciben un cupo de G. 3 millones al mes, que solo alcanza para unos 15 días de patrullaje, considerando recorridos diarios de entre 150 y 200 kilómetros en zonas alejadas.

Para los agentes que deben realizar cobertura en rutas, acompañando a transportadoras de mercaderías y de caudales, la situación es incluso más crítica.

Una vez que se agota el cupo de combustible, deben recurrir a donaciones y aportes de la comunidad.

En tanto, la falta de personal sigue siendo un déficit. En algunos puestos hay solo un agente por turno. En otros casos, la cantidad de efectivos no alcanza para cubrir todos los servicios que deben cumplir.

En la zona existe un intenso movimiento comercial, por lo que en cada ciudad se debe brindar cobertura en las zonas de entidades bancarias y grandes comercios. Sin embargo, debido a las limitaciones de personal y recursos, la Policía no puede cumplir plenamente con esos servicios.

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