Karina Grau: la mujer que decidió no encajar

Karina Grau, sonriente, participa en transmisión de Doble B, el stream conducido por Belén Bogado, en el canal de YouTube de ABC.

Hay mujeres que pasan la vida intentando responder a una pregunta silenciosa: ¿cómo debería verme? Otras, simplemente, dejan de hacerse esa pregunta. Karina Grau pertenece a ese segundo grupo.

Cuando pensé esta conversacion para Doble B, sabía que ibamos a hablar de algunos temas que hoy generan preguntas, los medicamentos para bajar de peso, la presión estética, las redes sociales y la salud. Pero había una pregunta que me interesaba incluso mas que todas esas: ¿qué hace falta para sostener una decisión cuando todo el mundo está para decirte que estás equivocada?

La respuesta no apareció en una definición ni en un discurso. Apareció en la historia de vida de Karina.

Mucho antes de que hablar de autoestima, diversidad corporal o empoderamiento femenino se volviera habitual, ella eligió un camino que parecía reservado casi exclusivamente a los hombres. Empezó a construir un cuerpo musculoso en una época en la que una mujer con bíceps marcados era vista como una rareza, una provocación o, directamente, motivo de burla.

En Paraguay, una sociedad históricamente conservadora en muchos aspectos, esa decisión tuvo un costo.

En la entrevista para Doble B, Karina recordó que cuando apenas tenía 19 años llegaron a crear un grupo en Orkut para burlarse de su aspecto físico. La juzgaban por verse diferente. La cuestionaban por no responder al modelo tradicional de feminidad.

Muchos, probablemente, habrían abandonado.

Ella hizo exactamente lo contrario.

Persistió.

Convirtió aquello por lo que era criticada en su profesión, en su identidad y, con el tiempo, en el motivo por el que miles de personas comenzaron a admirarla.

Hoy Karina Grau es nutricionista, empresaria y una de las referentes más reconocidas del fisicoculturismo paraguayo. Lo que alguna vez fue motivo de rechazo terminó convirtiéndose en autoridad.

Pero quizás lo más interesante de la conversación no tiene que ver con los músculos. Tiene que ver con la seguridad.

Porque detrás del físico hay una mujer que aprendió hace mucho tiempo que vivir intentando agradar a todos es una batalla imposible de ganar.

Karina Grau y su opinión sobre la tirzepatida

Esa misma convicción aparece cuando habla de uno de los temas más discutidos del momento: la tirzepatida y los medicamentos utilizados para bajar de peso.

Durante la entrevista, también aclaramos que el uso de estos medicamentos debe realizarse bajo indicación y seguimiento médico. El acompañamiento nutricional forma parte del tratamiento pero no reemplaza la evaluacion ni el control del profesional que lo prescribe.

Lejos de los discursos simplistas, Karina plantea una mirada que combina responsabilidad profesional y sentido común. No presenta la herramienta como una solución mágica. Insiste en algo que parece sencillo, aunque muchas veces se olvida: la salud nunca debería reducirse únicamente al número que marca una balanza.

La conversación también pasa por las dietas, el entrenamiento, los carbohidratos, el cardio, las pesas y las redes sociales. Pero, en el fondo, vuelve siempre al mismo lugar.

¿Por qué seguimos sintiendo que el cuerpo de una mujer es un espacio sobre el que cualquiera puede opinar?

Quizás esa sea la pregunta más incómoda de toda la entrevista.

Porque mientras las tendencias cambian, los estándares de belleza se reinventan y aparecen nuevos tratamientos para adelgazar, el juicio sobre el cuerpo femenino parece mantenerse intacto.

Karina decidió hace años dejar de vivir pendiente de esa mirada. Y, tal vez sin proponérselo, terminó demostrando que la verdadera fortaleza nunca estuvo solamente en los músculos. Estuvo, desde el principio, en la cabeza.

La entrevista completa con Karina Grau ya está disponible en Doble B, con una conversación que va mucho más allá del entrenamiento o la alimentación. Habla de salud, de disciplina, de libertad y del desafío de animarse a ser uno mismo cuando el mundo espera otra versión de vos.

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